La política monetaria en México se encuentra en un momento decisivo, ya que el Banco de México (Banxico) ha indicado que en su próxima reunión, programada para mayo, se analizará la posibilidad de llevar a cabo un último recorte en la tasa de interés. Este ajuste sería el cierre de un ciclo de reducciones que ha perdurado por más de un año, marcado por una serie de decisiones que han llevado a una disminución acumulada de 400 puntos base desde mayo de 2024. Las autoridades monetarias están atentas a la evolución de la inflación y a las condiciones económicas tanto en el ámbito nacional como internacional, lo que influye en su postura decisoria.
Victoria Rodríguez Ceja, la gobernadora del Banxico, ha manifestado que la institución se encuentra "cerca de concluir el ciclo de recortes". Durante su comparecencia ante la Comisión de Hacienda del Senado, Rodríguez Ceja detalló que la próxima decisión de política monetaria evaluará la posibilidad de realizar un "último ajuste". Este movimiento tiene como objetivo garantizar que la inflación se dirija hacia la meta establecida del 3%, ante un contexto económico donde las presiones de demanda parecen estar ausentes en el horizonte de pronóstico.
El reciente recorte de 25 puntos base implementado el 26 de marzo dejó la tasa de referencia en 6.75%, lo cual sorprendió al mercado y marcó el regreso a un ciclo de flexibilización. Este ajuste se produjo tras una pausa observada en febrero, en un entorno donde la inflación mostraba signos de repunte y las tensiones internacionales afectaban los mercados. Con este nuevo cambio, Banxico retoma su enfoque en la reducción de tasas, buscando equilibrar la estabilidad económica con las realidades del panorama inflacionario.
En este sentido, Rodríguez Ceja ha enfatizado que la inflación está en camino de retomar una trayectoria descendente a partir del segundo trimestre de 2026. Sin embargo, la convergencia hacia la meta del 3% podría no materializarse hasta el segundo trimestre de 2027, tanto para la inflación general como para la subyacente. Ante este escenario, se anticipa que la tasa podría estabilizarse en 6.5% hacia finales de 2025, lo que dejaría espacio para un último recorte de 25 puntos base en 2026.
El entorno global, marcado por la incertidumbre, añade otra capa de complejidad a la toma de decisiones. Banxico ha señalado que las disrupciones en los mercados internacionales de petróleo y gas representan riesgos tanto al alza para la inflación global como a la baja para la actividad económica. Además, la volatilidad en los mercados financieros es un reflejo de la incertidumbre sobre la duración y las consecuencias de los conflictos geopolíticos actuales, lo que hace que las decisiones de política monetaria deban ser tomadas con cautela.
La decisión que se tome en mayo será crucial para determinar si Banxico puede dar por concluido el ciclo de recortes iniciado en 2024. Si se opta por este último ajuste, la institución entraría en una fase de evaluación más prolongada, donde se medirá el impacto de las decisiones tomadas y se ajustará la política monetaria según las condiciones económicas emergentes. La gobernadora de Banxico ha reiterado que los fundamentos de la economía mexicana continúan siendo un soporte fundamental para la estabilidad financiera, ofreciendo un leve optimismo en un entorno cargado de desafíos.



