Un reciente informe elaborado por Bank of America (BofA) ha captado la atención del mercado al ubicar a Argentina como una de las opciones más prometedoras dentro de los mercados emergentes. El análisis, titulado “Argentina – The Superior Carry Trade”, destaca la estrategia de invertir en bonos ajustados por inflación, considerando que estos instrumentos ofrecen una cobertura cambiaria ventajosa. Entre los bonos sugeridos, el BONCER 2028 se perfila como el más atractivo en términos de riesgo y retorno, lo que establece un nuevo foco de interés para los inversores internacionales.

Los analistas de BofA han decidido abrir una posición larga en el BONCER 2028, que actualmente se cotiza a un precio de 84,5 dólares, con un rendimiento esperado del 8,7%. La proyección de precios estipula un objetivo de 92 dólares, lo que implicaría una compresión del rendimiento hacia el 7%. Además, se ha establecido un nivel de stop-loss en 80 dólares, una herramienta fundamental para limitar las posibles pérdidas en un entorno de mercado volátil.

La estrategia de inversión se fundamenta en el concepto de "carry", que se refiere a las ganancias generadas por las diferencias entre tasas de interés. En este contexto, el BONCER proporciona un retorno real significativo, mientras que el costo de financiamiento en pesos —ajustado por la inflación— se manifiesta como negativo. Esta dinámica permite a los inversores obtener un carry estimado en un 3,3% trimestral, acompañada de una volatilidad relativamente baja del 3,5%. Esta combinación es especialmente atractiva para aquellos que buscan estabilidad en sus inversiones.

En una comparación con otras estrategias de inversión más tradicionales, como la venta de dólares a futuro y la reinversión en pesos, el informe subraya que aunque ambas presentan ratios de riesgo-retorno similares, la opción de los bonos CER se muestra más eficiente. Esto se debe a que reduce la exposición directa al tipo de cambio, en un contexto donde el peso argentino se ha apreciado en términos reales cerca del 20% desde las elecciones de 2025. Esta apreciación limita el potencial para nuevas ganancias a través de las operaciones de cambio y aumenta el riesgo de correcciones en el mercado.

Otro aspecto relevante que apoya la recomendación de BofA es el cambio de enfoque en la política económica del país. Tras una primera fase centrada en la desinflación, se anticipa que el Gobierno comenzará a priorizar el crecimiento económico y la reducción de créditos en mora. Este cambio, junto a la acumulación de reservas y un superávit fiscal, podría contribuir a una disminución de las tasas de interés reales, lo cual beneficiaría a los tenedores de bonos ajustados por inflación.

En este marco, los analistas de BofA prevén que los rendimientos reales de estos bonos podrían descender desde los niveles actuales del 9% hacia un rango de entre 6% y 7%, lo que generaría oportunidades de ganancias de capital adicionales para los inversores. Además, el informe destaca que la inflación parece haber alcanzado un pico en marzo, con un 3,4% mensual, y se espera una desaceleración en los meses siguientes, lo que refuerza la estabilidad cambiaria y crea un contexto más favorable para los instrumentos en moneda local.

A pesar de estas perspectivas optimistas, BofA también menciona ciertos riesgos a tener en cuenta. Entre ellos, se destaca la posibilidad de una inflación persistente que podría afectar el rendimiento de los bonos. Por lo tanto, aunque la recomendación de invertir en bonos argentinos es sólida, los inversores deben estar atentos a las condiciones del mercado y los cambios en las políticas económicas que podrían influir en sus decisiones de inversión.