El reciente balance de Banco Galicia ha generado preocupación en el mercado, revelando números que han sorprendido negativamente. En el cuarto trimestre de 2025, la entidad reportó una pérdida neta de $83.500 millones, marcando así el segundo trimestre consecutivo en números rojos. En contraposición, durante el año completo, las ganancias alcanzaron los $196.000 millones, lo que representa una disminución drástica respecto a lo obtenido en 2024, y un ROE de solo 2,5%, un índice alarmantemente bajo para una institución financiera.
La principal causa de esta situación radica en el incremento de la mora. El porcentaje de cartera irregular se disparó del 2,4% al 8,2% en un año, lo que llevó a la entidad a aumentar significativamente sus previsiones de pérdidas, convirtiéndose en el banco argentino con la mayor mora entre los que cotizan en bolsa. Sin embargo, no todo son malas noticias: el negocio financiero ha mostrado signos de mejora, con un crecimiento notable en los ingresos por intereses y una optimización en la eficiencia operativa, reduciendo el ratio de gastos al 41% desde niveles cercanos al 70%. Además, los depósitos continúan en aumento y el capital del banco se mantiene sólido, evidenciando que el problema radica más en la rentabilidad que en la solvencia.
La gran incógnita ahora es si la mora alcanzará su punto máximo, como sugiere el banco, hacia marzo, y si comenzarán a materializarse las sinergias de la integración con HSBC. Si se cumplen estas expectativas, Banco Galicia podría recuperar gradualmente niveles de rentabilidad más saludables. En el ámbito técnico, la situación es compleja: la acción se encuentra por debajo de las medias móviles de 50 y 200 días, y ha experimentado una caída del 18% en lo que va del año. Actualmente, la acción cotiza cerca de 1,3 veces su valor en libros, un nivel bajo en comparación con momentos anteriores del ciclo. Este contexto podría tornarse atractivo para los inversores, especialmente si se prevé una mejora en la economía argentina, con inflación a la baja y tasas más estables, lo que podría beneficiar a los bancos, incluyendo a Galicia, que posee el 15% del mercado de préstamos.



