El Gobierno argentino se encuentra ultimando los detalles para la privatización de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), con la publicación de los pliegos de licitación a la vista. En este contexto, la empresa ha revelado su balance 2025, destacando un superávit económico neto de $237 mil millones. Este logro marca un cambio significativo, ya que la compañía ha revertido una tendencia de pérdidas que se extendía por casi dos décadas y ha reducido su deuda en un 85%, lo que la hace más atractiva para posibles inversores.

Las autoridades anticipan que los pliegos estarán listos en las próximas semanas, con la intención de licitar el 90% de las acciones a un operador estratégico, mientras que el 10% se mantendrá bajo el control de los trabajadores. Esta estrategia busca disminuir las transferencias del Tesoro y generar ingresos extraordinarios, con una meta de recaudación aproximada de u$s500 millones. La privatización de AySA forma parte de un marco normativo más amplio que autoriza al Gobierno a desprenderse de activos estatales bajo diversas modalidades.

El balance de 2025 llega en un momento crucial, ya que por primera vez desde 2007, AySA ha logrado prescindir de aportes del Tesoro Nacional. La empresa ha experimentado una notable mejora en sus finanzas, con una drástica reducción de las transferencias estatales de $1,31 billones en 2023 a solo $37.000 millones en 2025, dedicados exclusivamente a gastos de capital. Este cambio ha sido posible gracias a una reestructuración de gastos, ajustes tarifarios y una disminución significativa de la plantilla laboral, que pasó de 7.790 empleados a 6.069, lo que representa una reducción del 22,1%.