La ministra de Exteriores de Australia, Penny Wong, convocó al embajador de Israel en el país, Hillel Newman, luego de que las autoridades israelíes descartaran consecuencias penales por la muerte de la trabajadora humanitaria australiana Zomi Frankcom y de otros seis integrantes de World Central Kitchen (WCK). Las víctimas fallecieron en un bombardeo del Ejército israelí contra un vehículo de la organización en Deir al Balá.
Tras el encuentro, Wong afirmó que transmitió al diplomático la disconformidad del Gobierno australiano con la respuesta israelí. “Me he reunido con el embajador Hillel Newman, embajador de Israel en Australia, y le he dejado claro que la postura de Australia es que la decisión de Israel dista mucho de la responsabilidad que esperamos”, declaró la funcionaria en una rueda de prensa.
La ministra calificó como “especialmente insultante y dolorosa” la exoneración de facto de los militares involucrados y cuestionó que se hayan producido nuevos ataques si el primero fue considerado un “error catastrófico”. “Todavía no hemos recibido una explicación satisfactoria de por qué el ataque se produjo en una zona de control de fuego humanitaria, después de que el alto mando ordenara al comandante de la brigada no atacar el convoy”, sostuvo.
Wong también consideró insuficientes las medidas adoptadas por Israel, que incluyeron la destitución de dos oficiales y la amonestación de otros tres por su actuación en el operativo que terminó con la muerte de las siete personas. En ese sentido, remarcó que “las democracias buscan y aceptan estándares más elevados” y reclamó una rendición de cuentas acorde con esa exigencia.



