A partir del 1° de julio, los habitantes del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se enfrentarán a una nueva serie de incrementos en los costos de servicios esenciales, que ya habían experimentado un significativo aumento del 919% entre diciembre de 2023 y junio de 2024. Esta nueva ronda de aumentos abarca servicios como la electricidad, el gas, el agua, el transporte, las prepagas y las tarifas de colegios privados, los cuales están alineados, en su mayoría, con la inflación registrada en mayo, que fue del 2,1%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Estos aumentos impactan de manera directa en el presupuesto familiar, que ya se encuentra bajo presión debido a la inflación general y los costos de vida que continúan en ascenso.
El último informe elaborado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet revela que un hogar promedio del AMBA, sin considerar subsidios, gastó aproximadamente $282.758 en junio para cubrir sus necesidades en energía, transporte y agua potable. Esta cifra representa un incremento del 10,1% en comparación con mayo y un alarmante 54% más que en junio de 2025. En este contexto, es importante destacar que la canasta de servicios acumuló un aumento notable del 919%, contrastando con el 236% del índice general de precios durante el mismo período, lo que pone de manifiesto la disparidad en el costo de los servicios frente a la inflación general.
Dentro de la canasta de servicios, el transporte se erige como el rubro que más afecta el bolsillo de los hogares, representando el 40% de los gastos totales. En junio, un hogar promedio destinó $116.688 a este concepto, y con la llegada de julio, se prevén nuevos ajustes tarifarios. Para los colectivos que operan en la Ciudad de Buenos Aires, se aplicará un incremento del 4,1%, mientras que las líneas provinciales tendrán un aumento del 4,3%. Esto implica que el costo del boleto mínimo en la capital pasará a ser de $820,60, mientras que en la provincia se elevará a $1.059,28.
El subte de la ciudad también experimentará un ajuste del 4,1%, con un nuevo costo por viaje que ascenderá de $1.558 a $1.621 para quienes utilicen la tarjeta SUBE registrada. Los usuarios que no cuenten con una tarjeta nominalizada deberán abonar $2.541 por cada viaje. Además, la tarifa social se fijará en $567, mientras que la tarifa estudiantil será de $226, mostrando una vez más cómo los aumentos impactan en las economías más vulnerables.
Por su parte, los trenes del AMBA implementarán un esquema escalonado de aumentos: en julio, se aplicará un incremento del 8,6%, llevando el costo del boleto de primera sección a $380,10. En agosto, el aumento será del 10,5%, alcanzando un nuevo precio de $420,01, y en septiembre, se prevé un incremento del 7,1%, con una tarifa final de $449,83. Esta estrategia de aumentos escalonados busca equilibrar el impacto sobre los usuarios, aunque sigue generando preocupación entre los pasajeros habituales que se ven forzados a ajustar sus gastos mensuales.
En cuanto a las autopistas de la ciudad, también se adoptará el mismo criterio de actualización que el transporte público, resultando en un aumento del 4,1%. En las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno, los vehículos livianos deberán abonar $4.613,65 en horario normal y $6.538,29 durante las horas pico. Las tarifas para automóviles en otras autopistas, como la Illia, Retiro II, Sarmiento y Salguero, oscilarán entre $1.922,15 y $2.718,21, dependiendo de la hora del día.
Finalmente, el gas se ha convertido en uno de los componentes más significativos dentro de la canasta de servicios, con un aumento del 23,4% en junio, impulsado por ajustes en los cargos fijos y variables, además del efecto estacional del inicio del invierno. Aunque los detalles de los nuevos aumentos aún no se han publicado en el Boletín Oficial, se estima que las facturas de gas para junio tendrán un incremento promedio del 2,81% a nivel nacional. Este panorama de aumentos constantes en los servicios esenciales representa un desafío considerable para los hogares, que deben adaptarse a un entorno económico cada vez más complicado y costoso.



