El sector vitivinícola argentino se encuentra en una encrucijada en su desarrollo internacional. En febrero, aunque se reportó un incremento en el volumen de exportaciones, este crecimiento no se tradujo en un aumento de los ingresos en dólares.

Un estudio del Centro Cepa revela una problemática que afecta al rubro: el vino argentino está perdiendo terreno en el mercado premium y se está orientando cada vez más hacia la exportación de vino a granel, un formato que ofrece menos valor agregado. Esta tendencia ha llevado a que, a pesar de un aumento en el volumen exportado, los ingresos en dólares disminuyan.

Según los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), las exportaciones de vino crecieron un 8,5% en volumen interanual, mientras que los despachos de mosto concentrado aumentaron un 12,7%. No obstante, el segmento que más influyó en este aumento fue el de vino a granel, que experimentó un notable crecimiento del 55,7%, compensando la caída en los despachos de vinos fraccionados, especialmente aquellos de mayor valor, que disminuyeron un 7,7%. Como consecuencia, el valor en dólares de las exportaciones se redujo un 7,6% en comparación con el año anterior, alcanzando los 45,9 millones de dólares en febrero, frente a los 49,7 millones del mismo mes en 2022.