En el arranque de la jornada del 8 de abril, los mercados financieros en Cuba mostraron signos de optimismo, influenciados por el anuncio de un alto al fuego temporal entre Estados Unidos e Irán. Este acontecimiento ha generado un repunte en los mercados, lo que se traduce en un leve aumento en la cotización del dólar estadounidense, que se coloca en 24 pesos cubanos en el tipo de cambio oficial. Esta cifra representa un incremento del 0,33% en comparación con los 23,92 pesos del día anterior, según informes de Dow Jones.

La reciente variación en el tipo de cambio del dólar refleja una corrección tras una racha negativa que había afectado la moneda en las dos sesiones anteriores. A pesar de este avance, el dólar ha mostrado una leve tendencia al alza del 0,1% en la última semana, y un incremento marginal de 0,02% en lo que va del año frente al peso cubano. Estos datos sugieren que, aunque el mercado experimenta un ligero resurgimiento, la volatilidad ha disminuido, manteniéndose por debajo del promedio anual, lo que podría indicar un periodo de estabilidad en el corto plazo.

A nivel internacional, el comportamiento del dólar presenta un panorama diferente. Según un informe matutino del Grupo Financiero Monex, la divisa estadounidense ha alcanzado su nivel más bajo en un mes, mientras que el oro ha mostrado un aumento significativo, lo que indica un cambio en la preferencia de los inversores en el contexto actual. Esta situación refleja un clima económico global en transformación, donde los inversores están ajustando sus estrategias en función de los acontecimientos geopolíticos.

La reapertura del Estrecho de Ormuz por parte de Irán ha sido clave para aliviar las tensiones sobre el suministro energético a nivel global. Este desarrollo ha permitido a los mercados reaccionar con más optimismo, lo que a su vez ha influido en el aumento de la cotización del dólar en Cuba. La percepción de una desescalada en las tensiones ha contribuido a que los mercados experimenten un rebote, aunque persisten desafíos significativos en el ámbito local.

En términos de proyecciones económicas, Cuba anticipa un crecimiento del 1% para el año 2026, cifra que se mantiene constante respecto a la estimación del año anterior. Sin embargo, este objetivo se ve afectado por la contracción del Producto Interno Bruto (PIB), que no logró alcanzar las expectativas. El ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso, ha señalado que el país se enfrenta a un contexto de "economía de guerra", con desafíos que incluyen riesgos y tensiones que podrían intensificarse en el futuro cercano.

Las expectativas de crecimiento se sustentan en el potencial aumento del turismo y los servicios de exportación, especialmente en el sector de servicios médicos, que continúa siendo un pilar fundamental para la obtención de divisas. En el ámbito inflacionario, el Gobierno prevé un incremento del 10% en los precios del mercado formal, lo que representaría una disminución de cinco puntos porcentuales en comparación con la inflación interanual al cierre de 2025, cuando se registró un 14,07%.

El déficit fiscal proyectado para el 2026 es de 74.500 millones de pesos cubanos, equivalentes a unos 3.100 millones de dólares al tipo de cambio oficial. Esta cifra se asemeja a la estimación del año anterior, lo que pone de manifiesto la persistencia de problemas estructurales en la economía cubana, tales como la escasez de productos básicos, apagones frecuentes, inflación elevada y un aumento en la dolarización de la economía. Entre 2020 y 2024, la economía cubana experimentó una contracción del 11%, y se prevé que el PIB continúe en retroceso, lo que plantea un desafío considerable para el Gobierno en el manejo de la situación económica actual.