El precio del denominado "changuito federal" ha experimentado un nuevo aumento en abril, evidenciando una creciente heterogeneidad en los precios de los alimentos y bebidas en distintas provincias argentinas. Según un reciente informe de la consultora Analytica, las subas más significativas se registraron en La Pampa, donde el costo del changuito se incrementó un 3,2%, y en San Luis, con un avance del 2,8%. Por el contrario, Formosa se destacó como la provincia con el menor aumento, con un leve incremento del 0,9%. Este panorama pone de manifiesto las disparidades económicas que existen entre las distintas regiones del país.
La medición realizada por Analytica se basa en una canasta que representa el consumo mensual de una familia tipo compuesta por dos adultos y dos menores. Para asegurar la comparabilidad de los datos, se seleccionaron los mismos productos, marcas y cantidades en todas las provincias. Este enfoque permite una evaluación más precisa de cómo varían los precios de los alimentos y bebidas en el contexto actual, marcado por un contexto inflacionario persistente y desigual.
Al realizar un análisis interanual, las provincias patagónicas continúan liderando el ranking de los mayores aumentos en el costo del changuito. Tierra del Fuego se posicionó en la cima con un incremento del 35,6% respecto al año anterior, seguida de Chubut con 34,9% y Santa Cruz con 34,2%. En contraste, las menores variaciones se observaron en Tucumán y Catamarca, con aumentos de 28,8% y 28,7% respectivamente. Este fenómeno resalta la importancia de la región patagónica en el análisis de la inflación, que parece estar más acentuada en zonas donde el costo de vida es más elevado.
Además, el informe revela que las provincias del sur del país siguen dominando el ranking de las canastas más caras. Santa Cruz registró el costo mensual más elevado de Argentina, alcanzando los $984.263, seguida de Chubut y Tierra del Fuego con precios de $968.415 y $960.700 respectivamente. En contraste, las regiones más económicas para realizar las compras fueron Misiones, con un costo de $867.273, y la Ciudad de Buenos Aires, donde el changuito cuesta $861.094. Este desbalance en los precios es indicativo de las diferentes realidades económicas que enfrentan las provincias argentinas.
La disparidad en los precios se puede atribuir a varios factores, entre ellos el diferente costo de vida y los niveles salariales en cada región. Como menciona el informe, "la Patagonia concentra las canastas más costosas, lo que coincide con ser también la región de salarios más elevados". Este fenómeno es particularmente notorio en Santa Cruz, que no solo posee la canasta más cara, sino que también cuenta con uno de los salarios promedio más altos del país, sólo superado por Neuquén. La interrelación entre los precios y los ingresos es un aspecto clave para entender la dinámica económica de cada provincia.
En cuanto a los productos específicos dentro de la canasta básica, el informe también detectó aumentos generalizados en los precios de varios artículos esenciales. Por ejemplo, el aceite de girasol experimentó incrementos de entre 2% y 4% en casi todas las provincias, alcanzando un notable 5,3% en Jujuy. Otros productos, como los bidones de agua, también mostraron variaciones de precios similares en todo el país, lo que refleja una presión inflacionaria que se siente en todos los rincones de Argentina.
Sin embargo, no todos los productos han mostrado este patrón de aumento. Por ejemplo, el pan lactal se mantuvo relativamente estable en la mayoría de las provincias, con solo ligeros incrementos en algunas, como Corrientes y Entre Ríos. De manera similar, la suprema de pollo empaquetada también experimentó variaciones mínimas, lo que sugiere que algunos segmentos del mercado alimentario pueden estar comenzando a estabilizarse en medio de un entorno inflacionario volátil. Este contexto resalta la complejidad de la situación económica en el país y la necesidad de políticas que aborden estas disparidades.



