En marzo, la actividad en el mercado inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires mostró un notable repunte tras varios meses de declive, con un incremento del 17,8% en las escrituras de compraventa en comparación con el mismo mes del año anterior. Según las estadísticas del Colegio de Escribanos de la Ciudad, se registraron un total de 5.590 operaciones, un avance significativo frente a las 4.746 del mismo periodo en 2022. Este crecimiento, además, se traduce en un aumento del 50% en relación a febrero, un mes que históricamente presenta menos movimiento debido a las vacaciones de verano.

El volumen total de dinero involucrado en estas transacciones alcanzó los $902.972 millones, lo que representa un aumento del 46% en términos interanuales. El valor promedio de cada escritura se situó en $161,5 millones, lo que, al tipo de cambio oficial promedio, equivale a u$s113.802. Es importante destacar que, aunque el ticket medio en pesos subió un 24,2% en un año, en dólares se observó una caída del 4,1%, reflejando la complejidad del contexto económico actual.

Sin embargo, a pesar de este alentador panorama, el sector enfrenta un desafío importante: la caída en el uso de créditos hipotecarios. Durante marzo se formalizaron solo 834 escrituras con hipoteca, lo que representa una disminución del 15,9% en comparación con el año anterior. Este tipo de operaciones, que constituyen el 14,9% del total de compraventas del mes, han sido históricamente un motor clave en el dinamismo del mercado, ya que cada operación con hipoteca tiende a generar 2,5 compraventas adicionales.

Los analistas del sector advierten que el financiamiento hipotecario es esencial para mantener la tendencia de recuperación en el mercado inmobiliario. A pesar de que algunos bancos han comenzado a reducir las tasas de interés, la falta de un repunte significativo en la demanda de créditos hipotecarios plantea interrogantes sobre la efectividad de estas medidas. En un mercado que necesita urgentemente herramientas de financiamiento para activarse, la situación actual plantea un panorama incierto.

Magdalena Tato, presidenta del Colegio de Escribanos, subrayó la importancia del aumento en las escrituras interanuales, destacando que representa un cambio positivo tras cuatro meses de caídas. Además, al analizar el primer trimestre del año, Tato mencionó que se observa un “empate técnico” en comparación con el mismo periodo del año anterior, con aproximadamente 12.500 operaciones acumuladas. Este dato pone de manifiesto que, a pesar de la adversidad, el sector se está estabilizando.

Por último, Tato enfatizó que la clave está en observar la evolución del crédito hipotecario. A pesar de que la actual fase de hipotecas no ha alcanzado los picos de años anteriores, la estabilidad en el número de operaciones es un indicativo positivo. La presidenta del Colegio de Escribanos concluyó señalando que fomentar el acceso al crédito no solo multiplica las transacciones, sino que también permite a más familias acceder a su vivienda propia, lo que es esencial para el desarrollo social y económico del país.