El inicio de 2026 ha puesto de manifiesto un fenómeno creciente en diversos sectores económicos: numerosas empresas recurren a la Justicia con el fin de reorganizar sus pasivos o, en algunos casos, liquidar sus operaciones.

Varias compañías, tanto medianas como grandes, se encuentran atrapadas en un patrón similar, marcado por la disminución del consumo, una competencia cada vez más fuerte de productos importados, dificultades para acceder a financiamiento, incremento de costos y cambios en las dinámicas de mercado. Esta situación ha llevado a un notable aumento en la cantidad de concursos preventivos y quiebras en distintos rubros.

Entre los ejemplos más recientes se encuentra Goldmund, dueña de la reconocida marca de electrodomésticos Peabody, que solicitó en marzo la apertura de un concurso preventivo para reestructurar sus deudas. A su vez, el emblemático comercio minorista Garbarino, tras más de cuatro años de litigios, ha sido declarado en quiebra, reflejando el impacto adverso que ha tenido la transformación del retail y el auge del comercio electrónico. El sector agropecuario también enfrenta complicaciones, como lo demuestra Italar SRL, que tras años de crecimiento basado en financiamiento, se vio obligada a pedir un concurso preventivo debido a dificultades financieras.