Las principales entidades financieras han comenzado a ajustar al alza sus estimaciones sobre el precio del petróleo, en medio de un clima de creciente tensión geopolítica, especialmente relacionado con el conflicto en Irán. Esta situación está impactando negativamente el flujo de crudo a través del estratégico Estrecho de Ormuz.

El escenario actual del mercado energético se caracteriza por una oferta restringida, donde las interrupciones en rutas de exportación clave y la limitada capacidad para compensar estos faltantes han llevado al precio del Brent a superar los 100 dólares por barril. Según UBS, el mercado se encuentra en un estado de tensión, con el tráfico de petroleros gravemente afectado y escasas opciones para redirigir exportaciones. En este contexto, la proyección del banco indica que el Brent podría ubicarse alrededor de 90 dólares hacia mediados de 2026, aunque se espera que mantenga niveles elevados en comparación con la historia.

Por otro lado, Barclays también ha elevado sus expectativas, señalando que el conflicto ha intensificado una tensión que ya era evidente en el mercado. El banco prevé que el precio del Brent alcance los 84 dólares por barril en 2026 y estima que el precio de equilibrio a largo plazo será más alto que el registrado antes del conflicto. Mizuho, por su parte, también ha revisado sus proyecciones y destaca que incluso las interrupciones temporales en la producción están generando efectos duraderos en el mercado, haciendo que la posibilidad de una caída drástica del petróleo a 50 dólares sea casi inexistente. Los analistas coinciden en que, a corto y mediano plazo, el precio del petróleo tiende a ser alcista, aunque persiste la incertidumbre sobre la posibilidad de que este shock actual establezca un nuevo piso más elevado para el mercado energético global. En este contexto, algunos bancos sugieren diversificar inversiones en activos tangibles como energía y oro, que suelen ofrecer protección ante riesgos geopolíticos y disrupciones en la oferta.