El reciente cierre de la transacción que otorga a Arcor y Danone el control absoluto de Mastellone Hermanos marca un hito significativo en el sector lácteo argentino. En un contexto donde la rentabilidad es un tema crítico, las dos empresas deberán enfrentar el arduo desafío de reestructurar y revitalizar un negocio que ha mostrado signos de debilidad en los últimos años. La operación se cerró tras una negociación compleja, que estuvo a punto de derivar en un litigio judicial, y que finalmente culminó con la adquisición del 51% de la compañía que anteriormente pertenecía a la familia Mastellone y al fondo Dallpoint.
Las diferencias en la valoración de la empresa fueron el principal obstáculo durante las negociaciones. Mientras que los propietarios anteriores buscaban un precio en torno a los 250 millones de dólares, las ofertas iniciales de Arcor y Danone apenas alcanzaban los 40 millones. Este desajuste en las expectativas revela un cambio significativo en el mercado lácteo argentino, donde las grandes compañías lácteas, incluso aquellas que poseen marcas icónicas como La Serenísima, han visto disminuir su valor en el contexto económico actual.
El proceso de compra se inició en abril de 2025, cuando Arcor y Danone decidieron ejercer su opción de compra, contemplada en un acuerdo firmado en 2015. Sin embargo, la reacción de los actuales accionistas de Mastellone fue negativa, argumentando que la propuesta no cumplía con los términos establecidos y calificándola de "oferta hostil". Esto dio inicio a un periodo de intensas negociaciones, que incluyeron amenazas de arbitraje y la necesidad de gestiones diplomáticas para evitar una fractura en la relación.
Un aspecto crucial de esta transacción es que, paralelamente al anuncio oficial, Arcor avanzó en la formalización de la operación. El 24 de marzo, el directorio de la empresa aprobó la transferencia de acciones a través de Bagley Argentina y firmó un contrato marco de inversión con Danone para establecer un joint venture en el sector lácteo. A su vez, se convocó a una asamblea extraordinaria para el 30 de abril, donde los accionistas deberán ratificar tanto la compra como la nueva estructura societaria. De este modo, aunque el control ya ha cambiado de manos, el proceso corporativo continúa en desarrollo y requiere la aprobación formal de los accionistas.
La dimensión internacional del acuerdo también es relevante. Se ha informado que la decisión de avanzar con la compra total fue impulsada desde la casa matriz de Danone en París, como parte de una estrategia más amplia para reorganizar sus operaciones en mercados clave. Esto subraya la importancia que la compañía francesa otorga al mercado argentino y su intención de optimizar su presencia en la región.
La relación entre Arcor y Danone no es nueva; ambas compañías han sido socios en Bagley Latinoamérica desde 2005 y han trabajado juntas en el sector lácteo desde los años 90. En ese entonces, Danone adquirió el negocio de yogures y postres de Mastellone, lo que sentó las bases para una colaboración que ha perdurado en el tiempo. El acuerdo de 2015, que permitió a ambas empresas adquirir una participación inicial en Mastellone, fue un punto de inflexión que les brindó la opción de llegar al 100% antes de 2025. Con una inversión total que asciende a aproximadamente 120 millones de dólares, la reciente adquisición representa una culminación lógica de su estrategia a largo plazo en el sector lácteo argentino.



