Los expertos económicos de la city han ajustado levemente sus proyecciones respecto a la inflación y el tipo de cambio, mostrando una visión más optimista sobre el superávit comercial y la actividad económica en el país. Según el último informe del Banco Central (BCRA), que recopila las expectativas del mercado, se espera que la inflación se mantenga en un 2% para junio, un leve descenso respecto al 2,1% proyectado en el informe anterior de mayo. Esta ligera mejora en las expectativas refleja un contexto económico complejo, donde la estabilidad de los precios es crucial para la recuperación de la confianza de los consumidores y las empresas.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que incluye la participación de 44 consultoras y entidades financieras, evidencia que la inflación mensual podría continuar en torno al 2% en los próximos meses. Para agosto, se estima que los precios podrían incluso perforar este umbral, mientras que para todo el año 2026 se anticipa un incremento del 30% en los precios, una ligera reducción respecto al 30,5% del REM previo. Este panorama sugiere que, aunque la inflación sigue siendo un desafío, los pronósticos apuntan a una desaceleración que podría facilitar una gestión más efectiva de la economía.

En relación al tipo de cambio, los analistas han revisado al alza sus proyecciones para los meses de julio y agosto, en respuesta al reciente aumento del dólar. Este ajuste se produce en un contexto de menor oferta estacional de divisas, lo que ha llevado a un incremento del 15,6% en las expectativas acumuladas para 2026, en comparación con el 14,5% proyectado anteriormente. Sin embargo, a pesar de esta revisión, el aumento del tipo de cambio sigue estando por debajo de las expectativas de inflación, lo que podría generar tensiones en el mercado de divisas si no se toman medidas adecuadas.

Uno de los aspectos más alentadores del REM es el notable aumento en las expectativas de superávit comercial. Los analistas prevén que las exportaciones alcancen la cifra de u$s100.000 millones para este año, lo que representa un incremento de aproximadamente u$s1.500 millones en comparación con las estimaciones de mayo. Esta mejora puede ser atribuida a un contexto internacional más favorable y a la recuperación de los precios de los commodities, que son esenciales para la economía argentina.

Por otro lado, las proyecciones sobre las importaciones han mostrado una corrección a la baja, con expectativas que disminuyeron en casi u$s2.000 millones, situándose en u$s76.400 millones. Esta combinación de un aumento en las exportaciones y una reducción en las importaciones da lugar a un superávit comercial esperado de u$s23.600 millones, lo que podría contribuir a fortalecer las reservas del Banco Central y mejorar la balanza de pagos del país.

Finalmente, en cuanto al crecimiento económico, los analistas anticipan un incremento del PBI del 3% para 2026, junto con una tasa de desempleo del 7,5% al cierre del año. Ambas proyecciones reflejan un leve ajuste al alza de 0,1 puntos porcentuales respecto a las estimaciones anteriores. Además, se espera un superávit fiscal de $15,7 billones, aunque esta cifra es ligeramente inferior a la proyección previa en $300.000 millones. Estos indicadores sugieren que, a pesar de los desafíos, hay un horizonte de crecimiento moderado que podría beneficiar a la economía argentina en el mediano plazo.