La reciente fluctuación del dólar en el mes de junio ha provocado un giro significativo en las estrategias de inversión en pesos. Tras un primer semestre donde la estabilidad del tipo de cambio favoreció las maniobras de carry trade, el aumento cercano al 5% en el valor del dólar ha llevado a los inversores a reconfigurar sus carteras. En este nuevo escenario, surge la necesidad de evaluar las tasas de interés y determinar cuáles son los instrumentos más adecuados para gestionar la liquidez en el corto y mediano plazo, sin sacrificar rendimiento.

A pesar de que muchos instrumentos de inversión vieron caer su valor frente al dólar en junio, las proyecciones apuntan hacia una inflación que podría situarse por debajo del 2%. Esta baja en la inflación, sumada a la expectativa de que no habrá saltos cambiarios tan drásticos en los próximos meses, abre una ventana de oportunidades para quienes prefieren mantenerse en moneda local. De esta manera, las recomendaciones de inversión comienzan a orientarse hacia alternativas que puedan ofrecer rendimientos reales positivos en este contexto cambiante.

Según estimaciones de analistas privados, la inflación de junio se podría situar en torno al 2%, e incluso podría ser ligeramente inferior. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) anticipa un índice de precios de consumo (IPC) del 2% para julio, 1,8% para agosto y 1,9% para septiembre, con una inflación proyectada cercana al 28% para el año 2026. Este panorama se está reflejando ya en las tasas de inflación implícitas en el mercado, conocidas como breakeven, lo que podría influir en las decisiones de inversión de los operadores.

Desde Adcap Grupo Financiero, se ha manifestado que, tras la reciente alza del tipo de cambio, los activos en pesos podrían recuperar su atractivo. La empresa de análisis financiero señala que el Banco Central ha intensificado sus intervenciones para estabilizar el tipo de cambio real, lo que podría permitir que los instrumentos en moneda local vuelvan a tener un impulso en las próximas semanas. En este contexto, el equipo de investigación de Adcap sostiene una preferencia clara por las Boncap con vencimiento en 2027, destacando en particular la T30A7, que se encuentra actualmente ofreciendo un rendimiento cercano al 26%.

Por su parte, el analista financiero Gastón Lentini ha expresado que, después del fuerte aumento del MEP en junio, el margen para ver una nueva aceleración del dólar parece limitado. Según su perspectiva, no se prevé que el dólar vuelva a experimentar una subida del 5% y considera que el Gobierno podría retomar un enfoque donde el tipo de cambio se ajuste de manera más controlada, alineándose con la inflación. Esto sugiere que el dólar podría moverse a un ritmo más moderado, en función de las variaciones inflacionarias.

Como estrategia de cobertura ante la posibilidad de una devaluación, Lentini sugiere considerar los fondos dólar linked. Estos fondos están diseñados para incrementarse a medida que el dólar se revaloriza, lo que proporciona una protección efectiva contra una eventual devaluación. Con esto en mente, se estima que el dólar podría alcanzar un rango de $1.640 a $1.650 para diciembre, lo que podría influir en las decisiones de inversión en el corto plazo.

Finalmente, Andrés Reschini destaca que la elección de la estrategia de inversión depende en gran medida del horizonte temporal del inversor. Si se opta por realizar una caución superior a un día, se puede fijar una tasa para ese periodo específico. En cambio, el money market, aunque es considerado más conservador, presenta una tasa que varía diariamente, lo que puede ser tanto una ventaja como una desventaja dependiendo de la situación del mercado y de los objetivos del inversor.