En los últimos tiempos, el panorama financiero argentino ha experimentado un notable incremento en los niveles de mora de las familias, una situación que se ha vuelto particularmente crítica desde finales de 2025. Este fenómeno afecta tanto a los deudores de entidades bancarias tradicionales como a aquellos que recurren a proveedores no financieros de crédito (PNFC), que incluyen empresas fintech. Según las estimaciones más recientes, el índice de irregularidad en los pagos se encuentra por encima del 12% para los bancos y supera el 30% en el caso de los PNFC, cifras alarmantes si se comparan con el 4,5% y el 12,9% registrados en el mismo mes del año anterior.
El contexto de esta situación se agrava por las dificultades económicas que han enfrentado las familias argentinas en los últimos dos años. La combinación de la crisis laboral y la reducción de ingresos ha impactado fuertemente en la capacidad de pago de los deudores. Aunque los créditos ofrecidos por PNFC representan menos del 20% del total de financiamiento bancario, el número de personas que reciben asistencia a través de estas entidades es considerable: aproximadamente 12,5 millones de personas acceden a préstamos de PNFC, en comparación con 15,6 millones que obtienen financiamiento a través de bancos. Esto destaca el rol relevante que juegan las fintech en el actual ecosistema crediticio.
Un aspecto preocupante es que un número significativo de deudores que solo acceden a créditos de PNFC, conocidos como deudores exclusivos de PNFC, presentan niveles de mora alarmantes. Casi la mitad de este grupo, un 48,3%, tiene más de 90 días de atraso en sus pagos, en contraste con el 21% de los deudores que son clientes de bancos. Esta diferencia pone de manifiesto la vulnerabilidad de aquellos que recurren a fuentes de financiamiento no tradicionales, que a menudo son las únicas opciones disponibles para personas con perfiles crediticios desfavorables.
Los deudores exclusivos de PNFC, que suman cerca de 5 millones de individuos, suelen carecer de ingresos formales y estables, lo que los excluye del sistema financiero convencional. Por lo general, estas personas acceden a créditos con exigencias mínimas, pero enfrentan condiciones desfavorables. Por ejemplo, un adelanto de sueldo en un banco puede tener un costo financiero total (CFT) del 190% efectivo anual, mientras que el mismo servicio ofrecido por una fintech podría alcanzar un desorbitante CFT del 719%. Este tipo de situaciones crea un ciclo vicioso de sobreendeudamiento.
La problemática es compleja: los individuos con ingresos familiares informales e inestables, que necesitan complementar sus finanzas mediante créditos, se ven obligados a recurrir a préstamos extremadamente costosos. A medida que sus historiales crediticios se deterioran, se vuelve más difícil refinanciar sus deudas, lo que perpetúa su situación de mora. Este panorama lleva a la urgencia de buscar soluciones efectivas que aborden las necesidades de todos los deudores, ya sean bancarios o no bancarios.
Con casi 6 millones de deudores en situación irregular en el sistema financiero en general, de los cuales 2,4 millones son exclusivos de PNFC, las autoridades y los actores del mercado tienen un desafío importante por delante. Aunque algunos bancos han comenzado a implementar planes de refinanciación, la problemática de la mora se extiende más allá de los deudores del sistema financiero tradicional. La falta de respuestas integrales pone en riesgo a un amplio sector de la población, que busca alternativas para salir de un ciclo de deudas y recuperar su estabilidad financiera.



