Esta noche, S&P Global, Fitch y Scope Ratings, tres de las principales agencias de calificación crediticia reconocidas por el Eurosistema, iniciarán la evaluación de la solvencia de la deuda soberana de España. Este examen se lleva a cabo en un contexto de incertidumbre global, influenciado por la escalada del conflicto en Oriente Próximo y las recientes amenazas del expresidente estadounidense, Donald Trump.
El análisis marca el comienzo de una serie de evaluaciones que se extenderán hasta 2026, luego de que el año pasado estas agencias decidieran mejorar la calificación de España, algo que no sucedía desde antes de la pandemia de Covid-19. Actualmente, el país cuenta con una calificación de 'A/Estable' por parte de Fitch, 'A+/Estable' de S&P Global y 'A/Positiva' de Scope, lo que sugiere que las expectativas de mejoras inmediatas son limitadas, salvo por la perspectiva positiva de la agencia alemana.
A pesar de que España se mantiene como una de las economías más sólidas de Europa a inicios de 2026, las agencias de rating han señalado que cualquier avance en la calificación dependerá de la reducción significativa de la deuda pública. Para ello, proponen la implementación de medidas que aseguren la sostenibilidad fiscal a largo plazo, como una consolidación presupuestaria más ambiciosa. Fitch, en particular, destacó que la mejora de la calificación está sujeta a la expectativa de que la proporción de deuda pública en relación al PIB disminuya más rápidamente de lo previsto.
Por su parte, Scope también mencionó que un descenso sostenido de la deuda pública en relación al PIB, junto con un compromiso firme con la consolidación fiscal, podría influir positivamente en la calificación de España.



