Una escena inesperada interrumpió la tranquilidad de una zona rural de Villa Elisa, en el departamento entrerriano de Colón. Bruno caminaba por el campo cuando advirtió que un grupo de caranchos volaba en círculos sobre el cuerpo sin vida de una zorra de monte. Al acercarse, descubrió que junto a la madre había una cachorrita de apenas pocos días de vida.

La cría estaba indefensa, sin alimento ni protección, y difícilmente hubiera podido sobrevivir a la intemperie. Bruno la tomó con cuidado y la llevó a su casa, donde su esposa Victoria y sus hijos, Eugenia y Simón, se ocuparon de asistirla. La familia le proporcionó calor y comenzó a alimentarla con leche para ayudarla a recuperar fuerzas.

La cachorrita fue bautizada Carmen y, con el paso de los días, empezó a integrarse a la rutina del hogar. La zorrita de monte, perteneciente a la especie Cerdocyon thous, se incorporó a la dinámica familiar y comenzó a participar de los juegos de los chicos, hasta comportarse casi como una integrante más de la casa.

El rescate ocurrió en un entorno donde la vida silvestre forma parte de la cotidianeidad de las colonias rurales. La intervención de Bruno permitió que la pequeña sobreviviera a una situación de extrema vulnerabilidad y recibiera los cuidados necesarios durante sus primeros días de vida.