La jornada de este jueves en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires se vio marcada por una nueva ola de caídas en la cotización de las acciones argentinas, que se alinearon con las pérdidas registradas en Wall Street. Este comportamiento se enmarca en un contexto de incertidumbre global, alimentado por la compleja situación geopolítica en Oriente Medio, además de factores domésticos que continúan afectando la economía local, como la persistente inflación y las tensiones políticas que no cesan.

Las declaraciones recientes del presidente estadounidense, Donald Trump, acerca de la situación con Irán han acentuado la inquietud en los mercados. Según Trump, los negociadores de Teherán estarían "suplicando" por un acuerdo a pesar de lo que él considera una aniquilación militar. Esta retórica ha reavivado temores sobre la estabilidad en la región, lo que repercute directamente en la confianza de los inversores a nivel global y, por ende, en los mercados locales.

El índice S&P Merval, que agrupa a las acciones más importantes en el mercado argentino, cerró la jornada con una disminución del 1,3% en pesos, lo que lo llevó a un total de 2.769.368 puntos. Esta caída se produjo a pesar de un leve repunte del 1% registrado el miércoles, lo que indica una volatilidad que ha caracterizado a la bolsa en las últimas semanas. La situación actual refleja la búsqueda de coberturas de corto plazo por parte de los inversores, situación que no es nueva, pero que se intensifica ante las recientes noticias del ámbito internacional.

En el mercado de valores, las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street también mostraron un desempeño negativo, destacando caídas significativas en títulos como Central Puerto (-4,6%), Banco Supervielle (-4,3%), Loma Negra (-4,2%) y Cresud (-4%). Sin embargo, el sector energético mostró cierta resistencia, con subas en YPF (+1,2%), Vista Energy (+1,4%) y Tenaris (+2%), impulsadas por un incremento del 4% en el precio del petróleo crudo, que alcanzó niveles no vistos desde julio de 2022.

El panorama para los bonos soberanos en dólares también fue desfavorable, con una caída promedio del 0,3% en los Bonares y Globales. A pesar de esta tendencia negativa, el riesgo país, medido por JP Morgan, experimentó un leve descenso de ocho puntos básicos, situándose en 583. Este retroceso se produce en un contexto donde las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense han mostrado un aumento, lo que genera una presión adicional sobre los activos emergentes, incluyendo a Argentina.

En el ámbito cambiario, el dólar interbancario se depreció ligeramente a 1.368 pesos, acumulando una caída del 6% en lo que va del año. A pesar de esta disminución, la situación no pone en riesgo el superávit comercial del país. Este tipo de cambio, en particular, ha permitido al Banco Central intensificar su intervención en el mercado, absorbiendo 57 millones de dólares en la jornada, lo que suma cerca de 4.000 millones de dólares en compras en 2026 para fortalecer sus reservas internacionales.

Por otro lado, el viernes se llevará a cabo la última licitación de deuda en pesos del mes por parte del Tesoro, que busca renovar vencimientos por aproximadamente 8 billones de pesos. Esta licitación incluirá la emisión del nuevo título Bonar, el AO28, que vencerá en octubre de 2028, es decir, en un periodo posterior a las elecciones presidenciales del 2027. Este bono, al igual que el Bonar AO27, ofrecerá un cupón mensual del 6% anual, amortizable al vencimiento, lo que podría atraer a los inversores interesados en asegurar rendimientos en un contexto de alta volatilidad.