El panorama económico para abril se perfila como un mes crucial en Argentina, donde la inflación y la cotización del dólar se encuentran en el centro del debate. Según las proyecciones de analistas, se anticipa que la inflación se mantenga en niveles similares a los de marzo, impulsada principalmente por el aumento en los precios de los combustibles, efecto directo de la inestabilidad en Medio Oriente. A su vez, la liquidación de la cosecha gruesa podría ofrecer un respiro en la oferta de dólares, aunque no se descartan fluctuaciones en el tipo de cambio que podrían complicar aún más el escenario económico.

Los economistas coinciden en que abril traerá consigo la denominada "segunda ronda" de impacto inflacionario, derivada de los ajustes en los precios del combustible. El economista Christian Buteler, en declaraciones recientes, destacó que el aumento en los precios de la nafta, que ya ha superado el 20% en marzo, tendrá efectos prolongados en la economía. Este fenómeno no solo afecta directamente a los precios de los combustibles, sino que también genera un efecto dominó sobre el costo de bienes y servicios que dependen de la logística y distribución.

La situación se vuelve aún más complicada con la perspectiva de nuevos aumentos en servicios públicos y transporte. En el Área Metropolitana de Buenos Aires, por ejemplo, el pasaje mínimo de colectivo se incrementará un 4,9%, mientras que las empresas distribuidoras de electricidad, como Edenor y Edesur, ajustarán sus tarifas en un 17%. Además, AySA aplicará un último aumento del 4%. Estos ajustes en los servicios esenciales son factores que, sumados a los precios de los combustibles, contribuyen a un entorno inflacionario que se pronostica complicado para los próximos meses.

El economista Federico Machado también se refirió a este tema, afirmando que el impacto de los aumentos en el precio de la nafta será más notorio en abril que en marzo. Según sus estimaciones, los efectos de un aumento en los combustibles suelen prolongarse por aproximadamente tres meses antes de comenzar a diluirse. Por lo tanto, se espera que la inflación continúe en un rango de entre el 2% y el 3%, un escenario que preocupa tanto a consumidores como a empresarios.

Matías Rajnerman, Jefe de Macroeconomía del Banco de la Provincia de Buenos Aires, complementó esta visión al señalar que la suba de los combustibles, aunque reciente, no impactará de inmediato en las mediciones de inflación debido a la forma en que se calculan estos promedios. Rajnerman también mencionó el impacto en el costo de transporte de la cosecha hacia los puertos, un factor que podría contribuir a un aumento de precios adicional en el futuro. Sin embargo, destacó que la actividad económica no muestra signos de recuperación, lo que complica aún más la posibilidad de trasladar estos aumentos a los precios finales de los productos.

En cuanto al mercado de divisas, el dólar ha mantenido una calma relativa desde el inicio de 2026, pero Buteler advirtió que es probable que durante abril se intensifique la liquidación de la cosecha gruesa. No obstante, muchos productores optan por dolarizar sus ingresos en un contexto donde las cotizaciones están relativamente bajas. Este fenómeno podría generar una presión adicional sobre el tipo de cambio si la oferta de dólares no logra mantenerse a la par de la demanda.

En conclusión, abril se presenta como un mes crítico para la economía argentina, donde la interacción entre la inflación, el tipo de cambio y los precios de los servicios esenciales determinará el rumbo económico del país. La capacidad del gobierno y las empresas para gestionar estos desafíos será fundamental en un entorno donde cada decisión puede tener un impacto significativo en la vida cotidiana de los argentinos.