En un acto heroico, dos esquiadores, Carson Schmidt y Eric Masuda, lograron rescatar a un hombre que había quedado sepultado bajo casi dos metros de nieve en Palisades Tahoe, una reconocida estación de esquí en Olympic Valley, California. La rápida acción de ambos fue crucial al detectar una señal en la nevada, evitando lo que podría haber sido una tragedia en una de las temporadas más peligrosas para los deportes de invierno en la región.

El suceso se produjo en un contexto alarmante, donde la acumulación excesiva de nieve ha llevado a múltiples incidentes en el oeste de Estados Unidos. En las primeras semanas de febrero, se registraron nueve muertes por avalanchas cerca de Lake Tahoe, así como otros accidentes fatales en el estado vecino de Utah, donde un menor perdió la vida mientras esquiaba y otro hombre falleció tras un accidente con su motonieve. En California, en la estación de Big Bear, también se llevaron a cabo rescates de esquiadores en situaciones críticas.

Schmidt y Masuda habían viajado durante aproximadamente siete horas desde su ciudad para disfrutar de la nieve en Palisades Tahoe. Durante su recorrido, observaron un objeto apenas visible sobresaliendo de la nieve. Masuda relató que Carson fue quien lo detectó inicialmente, identificando solo la punta de un esquí en medio de la nevada. La situación del hombre atrapado era grave, ya que la nieve lo había volteado y bloqueado su boca, inmovilizando sus brazos. Tras varios minutos de esfuerzo, el hombre logró hablar y su única preocupación era la seguridad de su esposa, lo que llevó a los rescatistas a buscarla, confirmando que no había estado en peligro. Aunque no se registró ninguna avalancha en el momento del incidente, la extraordinaria acumulación de nieve aumentó el riesgo de accidentes en la zona, poniendo de relieve la importancia de la seguridad en las actividades invernales.