En una intensa jornada de fútbol, River Plate y Rosario Central se encontraron este sábado en el estadio Monumental para disputarse el primer boleto a la final del Torneo Apertura de la Liga Profesional. Dirigido por Nicolás Ramírez, el encuentro prometía emociones y así lo cumplió, aunque ambos equipos debieron conformarse con un empate que dejó las puertas abiertas para el encuentro de vuelta. Este duelo no solo era crucial para los dos clubes, sino que también representaba la oportunidad de medir fuerzas en un contexto altamente competitivo, donde la presión y la expectativa de los hinchas juegan un papel fundamental.

El equipo dirigido por Eduardo Coudet llegó a esta instancia tras una convincente victoria ante Gimnasia, donde se notó una mejora en su rendimiento, algo que los seguidores de River habían estado deseando. En esa ocasión, los goles de Sebastián Driussi y Lucas Martínez Quarta fueron determinantes para recuperar la confianza del plantel, que se había visto afectado por un inicio errático en el torneo. La actuación sólida del equipo en esa semifinal generó esperanzas de que River había encontrado el camino correcto para competir por el título.

A pesar de las expectativas, el encuentro contra Rosario Central se tornó más complicado de lo anticipado. El equipo local, que había mostrado un buen nivel en partidos previos, se encontró con un rival que también llegaba en un gran momento. Rosario Central, bajo la dirección de Jorge Almirón, había cosechado siete victorias en sus últimos ocho partidos, lo que le daba un impulso considerable. El Canalla había dejado atrás a equipos como Independiente y Racing en su camino hacia las semifinales, enfrentando incluso situaciones de controversia que habían intensificado la tensión en el entorno del club.

En cuanto a las alineaciones, River presentó un planteo que se mantuvo fiel al esquema utilizado en su último partido, aunque con algunas modificaciones. El arquero Santiago Beltrán se destacó como una figura clave, asegurando la portería en momentos críticos. Gonzalo Montiel y Marcos Acuña, que se habían recuperado de lesiones, volvieron al campo de juego, sumando experiencia y solidez a la defensa junto a Lucas Martínez Quarta y Lautaro Rivero. En el mediocampo, Fausto Vera, Aníbal Moreno y Tomás Galván buscaron generar juego y controlar el ritmo del partido, mientras que en ataque, Driussi y Facundo Colidio intentaron quebrar la resistencia defensiva de Central.

Por su parte, Rosario Central planteó un encuentro muy físico y estratégico. Con un elenco que contaba con la presencia de figuras como Ángel Di María, quien regresaba al Monumental tras dos décadas, el equipo visitante mostró una actitud aguerrida y no se dejó intimidar por el ambiente hostil. Di María, junto a Enzo Giménez y Vicente Pizarro, se esforzó por crear oportunidades, mientras que la defensa canalla, liderada por Jeremías Ledesma, se mostró sólida, evitando que River concretara sus intentos de gol.

El último enfrentamiento entre ambos equipos había sido en enero, con un empate sin goles que dejó un sabor amargo, ya que River había tenido un gol anulado por el VAR. Esta vez, la historia se repitió con un resultado similar, que si bien no dejó satisfechos a los hinchas, sí mantuvo la emoción y la expectativa de lo que se vendría en el partido de vuelta. La semifinal entre Argentinos Juniors y Belgrano, que se jugará al día siguiente, también promete ser un espectáculo digno del torneo, con la final programada para el próximo domingo 24 de mayo en Córdoba, donde se coronará al nuevo campeón de la Liga Profesional.