La previa del partido de vuelta de la eliminatoria previa a los octavos de final de la Liga de Campeones se intensifica con la presencia de José Mourinho y Gianluca Prestianni en el entrenamiento del Benfica en el Santiago Bernabéu. A pesar de la sanción que pesa sobre ambos, la sesión se desarrolló bajo la atenta mirada de los medios, marcando un ambiente tenso tras la acusación de racismo que enfrenta el futbolista argentino.
La suspensión de Prestianni, quien no podrá participar en el encuentro, es consecuencia de una denuncia por un insulto racista dirigido a Vinícius Júnior durante el partido de ida. Este incidente llevó a la UEFA a activar su protocolo contra el racismo, deteniendo el partido durante diez minutos. El Benfica ha decidido apelar la decisión, buscando todas las posibilidades para que su jugador esté presente en el encuentro decisivo.
Por su parte, Mourinho regresó al césped del Bernabéu por primera vez desde su salida del club madrileño en 2013, aunque no podrá dirigir desde el banquillo debido a una tarjeta roja recibida en el primer partido. A pesar de esta limitación, Mourinho optó por delegar su participación en la conferencia de prensa a su asistente, João Tralhão, quien se mostró optimista sobre la situación del equipo y reafirmó el compromiso del club para enfrentar todos los escenarios posibles antes del partido.



