Las pausas de hidratación incorporadas al minuto 22 de cada tiempo durante los partidos del Mundial de fútbol coincidieron con un fuerte aumento de las búsquedas vinculadas con las apuestas online. De acuerdo con la consultora Novarum, los anuncios de sitios de apuestas emitidos durante el evento funcionan como incentivos y generan picos de actividad en períodos muy breves. En esas franjas, las búsquedas para apostar treparían entre un 60% y un 150%, en una reacción asociada al llamado cooling break.

El fenómeno excede el desarrollo de los partidos y modifica rutinas cotidianas: la competencia deportiva llena bares y, en algunos casos, lleva a que empleadores permitan a sus trabajadores retirarse más temprano durante las jornadas de juego. La amplia exposición del fútbol, combinada con la publicidad de plataformas de apuestas, instala el acceso a esas páginas en espacios de alta circulación y consumo.

El impacto resulta especialmente sensible entre adolescentes y jóvenes. Unicef reportó que ocho de cada diez encuestados de ese grupo reconocieron haber ingresado a sitios de apuestas durante el último año, mientras que el 37% afirmó hacerlo con mucha frecuencia, incluso a diario. Estudios sobre ciudadanía digital también señalaron que, entre adolescentes conectados más de seis horas por día, aumentan exponencialmente los riesgos de acceso temprano y de desarrollo de conductas adictivas.

La publicidad llegó incluso a utilizar imágenes de Diego Maradona generadas mediante inteligencia artificial, apelando a la memoria afectiva de las audiencias para promover las apuestas. En ese contexto, la pasión asociada con la Copa del Mundo puede transformarse en una vía de ingreso a prácticas de riesgo para quienes se encuentran más expuestos.