Pablo Urdangarín volvió a destacarse dentro de una cancha de handball y también fuera de ella. El jugador del Fraikin BM Granollers fue protagonista en la semifinal de la Supercopa de Catalunya frente al Sant Joan Despí, disputada este jueves en Barcelona, en la que su equipo se impuso por 35-20.

Además de aportar goles, asistencias y presencia física al conjunto catalán, Urdangarín protagonizó una escena que reflejó su actitud cercana. Durante una jugada, él y un rival resbalaron como consecuencia de una mancha en el piso de la pista. En lugar de esperar la intervención de un empleado del club, tomó una fregona y se ocupó personalmente de limpiar el sector para que el partido pudiera continuar con normalidad.

La imagen volvió a mostrar el perfil sencillo y natural que el deportista suele exhibir, más allá de su pertenencia a la familia del rey Felipe VI. Pablo Urdangarín es hijo de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarín, y sigue en el handball el camino de su padre. En el encuentro ante Sant Joan Despí, su rendimiento dentro del equipo y su gesto durante la interrupción se combinaron para convertirlo nuevamente en uno de los protagonistas de la jornada.