En menos de una semana, integrantes de las barras bravas de San Lorenzo y Racing ingresaron a instalaciones deportivas para cuestionar a futbolistas y cuerpos técnicos. En ambos casos, los grupos ejercieron presión sobre los planteles y plantearon reclamos vinculados con el rendimiento y las decisiones deportivas, en episodios que expusieron la falta de respuestas institucionales contundentes.
Después de la derrota ante Huracán, alrededor de 50 miembros de la barra de San Lorenzo entraron al club e interrumpieron el entrenamiento. Los jugadores fueron separados en grupos y el capitán, Nicolás Tripichio, fue confrontado. Además, los barras reclamaron una lista con los futbolistas que, según su criterio, no deberían continuar en la institución. Antes de retirarse, uno de los integrantes dejó una amenaza explícita: “Esta vez vinimos a conversar, la próxima no venimos a charlar”.
El director técnico, Néstor Gorosito, minimizó el episodio al afirmar que los barras “hablaron muy bien con nosotros”. Hasta el momento señalado en el material, no se habían informado denuncias penales ni sanciones por parte de San Lorenzo. En Racing, en tanto, integrantes de la barra se presentaron en el predio horas antes de la derrota frente a Banfield para presionar al plantel y al cuerpo técnico encabezado por Juan Pablo Vojvoda. El club, presidido por Diego Milito, no había emitido un comunicado sobre medidas o un rechazo a lo ocurrido.



