En una noche marcada por la controversia, el enfrentamiento entre el Real Madrid y el Benfica en el estadio Santiago Bernabéu dejó huella no solo por el resultado, que culminó en una victoria de 2-1 para los españoles, sino también por los intensos cruces entre Nicolás Otamendi y Vinícius Júnior. A pesar de la ausencia de Gianluca Prestianni, el duelo fue testigo de dos jugadas que desataron el descontento del jugador brasileño.

El primer episodio ocurrió a los cinco minutos del encuentro, cuando Vinícius, tras recibir un pase de Arda Güler, intentó un disparo que, gracias a la intervención de Otamendi, se fue desviado. Vinícius, tras caer al suelo, solicitó un penal al árbitro Slavko Vincic, quien decidió no sancionar la jugada y permitió que continuara el juego.

Más adelante, el cruce se repitió en el centro del campo, donde Otamendi realizó una entrada fuerte sobre Vinícius, lo que resultó en una falta que dejó a Aurélien Tchouaméni en el suelo y le costó al argentino una tarjeta amarilla. Este enfrentamiento se suma a la polémica surgida en el primer partido de la eliminatoria, donde Vinícius acusó a Prestianni de comentarios racistas, incidente que generó una suspensión provisional para el jugador argentino, quien no pudo participar en el partido de vuelta. Thibaut Courtois, arquero del Madrid, se pronunció sobre el tema, enfatizando la necesidad de erradicar estas actitudes del fútbol.