El nacimiento de su primera hija con Paulo Dybala marcó un nuevo capítulo en la vida de Oriana Sabatini, quien se encuentra en una etapa más tranquila, alternando entre Argentina y Roma. Lejos de la presión y la exposición que conlleva acompañar al plantel argentino en cada concentración, la artista decidió abrirse en una reciente entrevista con Puro Show. En esta conversación, abordó uno de los temas que ha captado la atención del público a raíz de la docuserie 'Muchachas', que explora la vida de las parejas de los futbolistas de la selección nacional y la supuesta rivalidad que existe entre ellas, especialmente con Ailén Cova, pareja de Alexis Mac Allister.

En relación al Mundial que se llevará a cabo este año en Estados Unidos, México y Canadá, Oriana fue clara al confirmar que no se trasladará para seguir a su pareja: "Sí, sí, nos quedamos acá. Nos quedamos acá". Este enfoque revela una priorización de su nueva vida familiar por encima de la vorágine de la competencia futbolística. La decisión de permanecer en su hogar, rodeada de su familia, refleja una profunda transformación en su perspectiva de lo que significa el apoyo hacia su pareja en estos momentos cruciales.

Respecto al grupo de mujeres que acompaña a los futbolistas, Sabatini rápidamente se distanció del término "cofradía", que a menudo se utiliza en los medios de comunicación. En su lugar, propuso una imagen más cercana a la de un "coven", comparando su relación con la de un grupo de brujas que se apoyan mutuamente. Esta metáfora, presentada con humor, subraya la autenticidad de sus lazos, enfatizando el valor de contar con un grupo de apoyo en un entorno que puede ser desafiante y estresante, especialmente para aquellas que deben lidiar con la crianza de hijos pequeños en un país extranjero.

A medida que la conversación avanzaba, Oriana fue honesta al revelar que ya no participa en el chat grupal de parejas. "No, no, no, seguí... a menos que hayan hecho otro, que estaría perfecto", confesó, sugiriendo que la dinámica puede cambiar con cada convocatoria de jugadores. Su respuesta refleja una actitud madura y comprensiva acerca de la naturaleza cambiante de las relaciones en este contexto, donde no siempre es posible mantener el mismo grupo de personas vinculadas por el fútbol y la maternidad.

La artista subrayó que el verdadero valor del grupo no reside en la imagen que proyectan hacia el exterior, sino en el apoyo emocional que pueden ofrecerse mutuamente. "Está bueno armar un grupo de personas que te puedan acompañar en un momento donde por ahí es relindo todo, pero bueno, estás de acá para allá", explicó. Este comentario revela la complejidad de las emociones que experimentan las parejas de los jugadores, quienes deben navegar entre la alegría del éxito de sus parejas y la soledad que a veces sienten en el nuevo entorno.

Cuando se le preguntó sobre la posible existencia de malentendidos o exclusiones dentro del grupo, Oriana respondió sin titubear: "No, cero". Esta afirmación contribuye a desmitificar la percepción de rivalidades entre las parejas, un tema que ha sido objeto de especulación. Su sinceridad acerca de la falta de drama y rivalidad en el grupo de mujeres es un recordatorio de que, más allá de las apariencias, existe un fuerte sentido de camaradería entre ellas. Finalmente, con una mirada introspectiva, Oriana concluyó que su propia personalidad es más bien reservada: "Yo igual soy medio... Yo no me junto nunca con nadie". Aunque siempre ha recibido invitaciones, su tendencia a mantenerse al margen habla de un deseo de preservar su espacio personal, reafirmando que, para ella, la vida familiar y la tranquilidad personal son prioridades indiscutibles.