La temporada de siembra que se aproxima en Texas abre la puerta a una reevaluación de las opciones tradicionales en el cultivo de tomates. Este año, los jardineros están optando por variedades poco convencionales que no solo aportan un toque estético a los jardines, sino que también ofrecen sabores innovadores para quienes buscan experimentar en la cocina.
Los tomates menos comunes pueden sorprender con su apariencia y complejidad de sabor, superando las expectativas que se tienen de este clásico estival. Mientras que muchas personas suelen asociar el tomate con los tonos vibrantes del Beefsteak, Porterhouse o Brandywine, existe una gama mucho más diversa de opciones que merece ser explorada.
Un ejemplo notable es el tomate de Crimea, que llegó a América del Norte en los años 90. Aunque su color rojizo-gris puede no resultar atractivo a primera vista, quienes se dejan llevar por su aroma aprecian su singular dulzura y un toque salado que se potencia al madurar en la planta. Otra variedad destacada es Black Beauty, conocida por su tonalidad oscura y su pulpa carnosa, rica en antioxidantes, ideal para ensaladas. Por su parte, Black Pineapple, con su mezcla de colores vibrantes, y los peritas amarillas, de formato pequeño y producción abundante, también se han ganado su lugar en los cultivos actuales, junto a la curiosa variedad Voyager, que ofrece una estructura segmentada perfecta para bocadillos.
Estos tomates, además de ser visualmente atractivos, están siendo redescubiertos por los amantes de la gastronomía, quienes aprecian su versatilidad en la cocina y el potencial que tienen para enriquecer platos tradicionales y contemporáneos. La temporada de siembra en Texas promete ser un espacio para la innovación y el redescubrimiento de sabores que desafían lo habitual.



