Marcelo Araujo, una de las voces más emblemáticas del relato deportivo en Argentina, ha dejado un legado imborrable en la memoria de los aficionados al fútbol. Con su distintivo estilo, logró marcar un hito en la historia de la narración deportiva en televisión, convirtiéndose en un referente para generaciones de hinchas que lo escucharon relatar los momentos más emocionantes del deporte rey.
Nacido el 12 de junio de 1947 en Villa Crespo, Araujo, cuyo nombre real era Lázaro José Zilberman, mostró desde joven su fervor por el fútbol. A fines de los años 60, se introdujo en el mundo del periodismo deportivo a través de la famosa Oral Deportiva, programa que conducía José María Muñoz en Radio Rivadavia. Su trayectoria en este ámbito lo llevó a ser parte de un equipo destacado en Canal 7, donde trabajó junto a reconocidos colegas como Enrique Macaya Márquez y Diego Bonadeo, cimentando así su carrera en televisión.
En 1974, se unió a Radio Belgrano en un ambicioso proyecto que buscaba desafiar el liderazgo de Muñoz en el relato deportivo. Aunque la iniciativa no prosperó debido a problemas políticos, Araujo continuó su labor en televisión hasta finales de los años 70, cuando enfrentó un periodo de inactividad laboral. Sin embargo, su pasión lo llevó a replantear su carrera junto a Fernando Niembro, y en 1981, junto a un talentoso equipo, relanzaron su carrera en Radio El Mundo. Su estilo innovador y la llegada de Víctor Hugo Morales como relator pronto los consagraron en el ámbito radial, convirtiéndose en líderes de audiencia y marcando un nuevo rumbo en la forma de contar el fútbol en Argentina.

