La tormenta tropical Boris, que se formó recientemente en el océano Pacífico, avanza hacia la costa del estado de Guerrero, en el sur de México. Este fenómeno meteorológico ha sido catalogado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) como una de las amenazas más serias para la región, ya que se espera que produzca lluvias torrenciales en varias entidades, incluyendo Oaxaca y Jalisco. Las condiciones climáticas adversas han llevado a las autoridades a emitir alertas y recomendaciones para la población que podría verse afectada.
Según el último informe del SMN, Boris se encuentra a unos 45 kilómetros al sureste de Punta Maldonado y a 200 kilómetros al este-sureste de Acapulco. Su desplazamiento se ha registrado a una velocidad de 4 kilómetros por hora, lo que indica que su avance es lento pero constante. Con vientos máximos sostenidos de 75 km/h y rachas que podrían alcanzar los 95 km/h, la tormenta representa un riesgo significativo para las poblaciones costeras en su trayectoria.
Las previsiones son alarmantes, ya que se anticipan lluvias que podrían oscilar entre 150 y 250 milímetros en las zonas más afectadas de Guerrero y Oaxaca. Además, se pronostican precipitaciones de 75 a 150 mm en Jalisco, Colima y Michoacán. Estas cantidades son preocupantes, dado que podrían provocar deslizamientos de tierra, inundaciones y un aumento en los niveles de ríos y arroyos, poniendo en riesgo la seguridad de los habitantes de estas regiones.
En respuesta a esta situación, el SMN ha declarado una zona de prevención desde Lagunas de Chacahua, en Oaxaca, hasta Técpan de Galeana, en Guerrero. Las autoridades locales han instado a la población a seguir las recomendaciones emitidas por Protección Civil y mantenerse alerta ante la posibilidad de condiciones climáticas extremas. Es fundamental que los ciudadanos estén informados y preparados para actuar en caso de que la situación se agrave.
Por otro lado, la Secretaría de la Defensa Nacional de México ha puesto en marcha el Plan DN-III-E, que es un protocolo de emergencia diseñado para asistir a la población en situaciones de desastres naturales. Más de 33.500 integrantes del Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional están en alerta en Chiapas, Oaxaca y Guerrero, listos para intervenir si la situación lo requiere. Esta movilización es un reflejo del compromiso del gobierno mexicano para proteger a sus ciudadanos en momentos de crisis.
En medio de esta emergencia, otro fenómeno tropical, la depresión Tres-E, se ha intensificado y ha sido bautizada como tormenta tropical Cristina. Esta tormenta se localiza al este-sureste de la desembocadura del río Suchiate, en la frontera entre México y Guatemala, lo que añade más presión sobre los recursos y la infraestructura de respuesta a emergencias en la región. Si bien Cristina no se espera que impacte directamente las mismas áreas que Boris, la coincidencia de estos eventos meteorológicos podría complicar la respuesta y recuperación de las comunidades afectadas.
Las autoridades meteorológicas han advertido que la acumulación de lluvia en la costa de Guerrero podría superar los 350 mm en un breve período, lo que representa la totalidad de la precipitación que normalmente se registra durante todo el mes de junio. Este tipo de fenómenos extremos subraya la necesidad de preparar a las comunidades ante los desafíos que plantea el cambio climático, que está generando condiciones más severas y menos predecibles en el clima de la región. La temporada de ciclones en el Pacífico, que podría registrar hasta 36 ciclones con nombre, también plantea preocupaciones sobre la gestión de emergencias y la infraestructura en el país.


