La Selección de Fútbol de Estados Unidos ha decidido permanecer en la costa del Pacífico durante la primera etapa de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se celebrará en diversas ciudades de América del Norte. Este enfoque estratégico se implementa para optimizar el rendimiento del equipo al reducir los desplazamientos y los cambios de huso horario, un aspecto crucial en un torneo de tal magnitud. Tras establecer su base en Irvine, California, el equipo ha planificado un itinerario que le permitirá jugar en localías cercanas, comenzando con partidos en el sur de California y continuando hacia el área de la bahía de San Francisco.
Estados Unidos inició su recorrido mundialista el 6 de junio, cuando llegó a la región del sur de California. Desde entonces, el equipo ha disputado dos encuentros en la cercanía de Los Ángeles y uno más en Seattle. La próxima cita será contra Bosnia y Herzegovina en la ciudad de San Francisco, en lo que corresponde a los dieciseisavos de final. Si el equipo logra avanzar a la siguiente ronda, se trasladará nuevamente a Seattle para los octavos de final, y, de ser exitoso, regresará al sur de California para jugar los cuartos de final. Este itinerario ha sido diseñado para que el equipo no tenga que cruzar largas distancias, lo que podría afectar su rendimiento.
La decisión de mantener al equipo en la costa oeste fue comunicada a la FIFA por la Federación de Fútbol de Estados Unidos durante las discusiones sobre la estructura del calendario del torneo entre 2023 y 2024. El exentrenador Gregg Berhalter, quien estuvo al frente del equipo durante esas conversaciones, destacó la importancia de minimizar los viajes y los cambios de huso horario. Esta estrategia no solo tiene como objetivo el bienestar del equipo, sino que también busca maximizar su competitividad en un torneo que requiere un alto nivel de rendimiento físico y mental.
Durante un foro de entrenadores celebrado en mayo de 2023, otras selecciones también expresaron preferencias similares, buscando permanecer en una misma región para reducir el desgaste físico y mental. La FIFA, consciente de las necesidades logísticas de los equipos, implementó una normativa que impide que un mismo equipo juegue sus tres partidos de la fase de grupos en la misma sede, pero favoreció el concepto de mantener a los equipos en áreas geográficas reducidas cuando fuera posible. Este enfoque ha sido bien recibido por los cuerpos técnicos, ya que permite que los jugadores se adapten mejor a los horarios y a las condiciones de juego.
JT Batson, director ejecutivo de U.S. Soccer, declaró que la federación buscaba establecer un campamento base sólido que les permitiera beneficiarse de la infraestructura local y crear un ambiente propicio tanto para el cuerpo técnico como para los jugadores. Desde su llegada a California, el equipo ha realizado solo un par de vuelos, lo que demuestra la efectividad de esta estrategia. La planificación cuidadosa y la atención a los detalles logísticos han sido claves para que el equipo se sienta cómodo y concentrado en su rendimiento.
El SoFi Stadium, ubicado en la región de Los Ángeles, fue elegido como el escenario para el debut de Estados Unidos en el torneo, lo cual subraya la importancia de contar con instalaciones de primer nivel y en ubicaciones estratégicas. Con la final programada en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, se ha considerado el desfase horario con Europa y otros factores logísticos para asegurar que las rondas de eliminación se lleven a cabo de manera organizada. La planificación meticulosa y la atención a las necesidades de los jugadores son elementos esenciales para que la selección estadounidense esté en su mejor forma durante la competencia. Así, se espera que esta estrategia de permanecer en la costa oeste brinde a Estados Unidos la ventaja necesaria para avanzar lo más lejos posible en el Mundial.



