En el contexto del Mundial 2026, la selección argentina se encuentra en Kansas City, donde se está preparando para enfrentar a Inglaterra en las semifinales del torneo. En la jornada del lunes, el plantel realizó un asado que se ha convertido en un ritual fundamental para el equipo, como parte de su cultura y tradición. Este encuentro gastronómico no solo simboliza la unión del grupo, sino que también representa un momento de relajación y camaradería antes de un partido decisivo.
Claudio Chiqui Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), compartió su entusiasmo a través de un video en redes sociales, donde afirmó: "Primer objetivo cumplido, 45 días en Kansas. Vamos a preparar el último asado de Kansas para los campeones del mundo. Ahora viene lo mejor". Estas palabras reflejan la importancia que tienen estos encuentros para la moral del equipo, especialmente en un momento crucial del torneo donde la presión es alta.
El director técnico Lionel Scaloni ha subrayado en repetidas ocasiones la relevancia de estos asados dentro del plantel. Para él, estos momentos de convivencia son esenciales para fortalecer la cohesión del grupo. En la previa del enfrentamiento contra Suiza, Scaloni destacó: "No nos vamos a cansar de decirles que esos son los mejores momentos de todos, con diferencia. Eso y los festejos como el otro día ante Egipto, son momentos únicos que no van a volver a vivir". Esta declaración pone de manifiesto cómo la convivencia trasciende el rendimiento en la cancha, convirtiéndose en un pilar fundamental para el éxito del equipo.
A medida que avanza el torneo, Scaloni ha tomado decisiones tácticas, como acortar entrenamientos para priorizar estos encuentros sociales. Para él, el valor de compartir un asado va más allá de la comida; se trata de construir recuerdos y experiencias que quedarán grabadas en la memoria de los jugadores. Según sus propias palabras, "son cosas que valoramos mucho y creo que para otra gente no es importante, pero el día de mañana lo recordarán". Este enfoque refleja una filosofía de liderazgo que pone énfasis en la importancia de crear un ambiente positivo y colaborativo.
El entrenador también hizo una conexión entre su experiencia personal como jugador y su actual rol como director técnico. Recordó momentos significativos de su carrera, como su participación en el Mundial de Malasia en 1997, donde las relaciones construidas con compañeros como Pablo Aimar y Walter Samuel dejaron una huella indeleble. Scaloni argumentó que estos lazos son vitales y que contribuyen a la fortaleza del grupo, afirmando que "hacemos mucho hincapié en esas cosas porque hace al grupo y si hacemos un grupo somos todavía más fuertes".
El asado en cuestión fue preparado por el reconocido cocinero Diego Iacovone, quien ha estado al frente de la parrilla de la selección durante esta competencia, junto a Antonia Farías, que también colabora en la concentración. En total, el equipo ha realizado seis asados desde su llegada a Kansas City, y han trasladado 500 kilos de carne para disfrutar de esta tradición. Este dato resalta la importancia que se le otorga a la comida como elemento de cohesión y celebración dentro del plantel, convirtiéndose en una experiencia que va más allá del simple acto de comer.
En conclusión, el asado de la selección argentina no solo es una comida, sino un ritual que simboliza la unión y la historia compartida de los jugadores. En un torneo tan exigente como el Mundial, estos momentos permiten crear lazos que pueden influir en el rendimiento en el campo. Con la semifinal contra Inglaterra a la vista, el equipo se aferra a estas tradiciones que, sin duda, han sido parte fundamental de su camino hacia la búsqueda del segundo título mundial.



