La recuperación tras una lesión grave en la rodilla, como la rotura del ligamento cruzado anterior, puede llevar más de nueve meses. Este proceso requiere la colaboración de un equipo multidisciplinario que incluye cirujanos, médicos rehabilitadores, fisioterapeutas, preparadores físicos y psicólogos deportivos. Según la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), aunque estas lesiones representan un gran desafío para la función de la rodilla, es posible lograr un retorno seguro y gradual a la actividad deportiva.
El doctor Joel Cuesta, médico rehabilitador y miembro de SERMEF, enfatizó que aunque la rotura del ligamento cruzado anterior es una lesión grave, no necesariamente implica el final de la carrera para los deportistas. Cuesta resaltó que los avances en técnicas quirúrgicas y en los protocolos de rehabilitación, así como la correcta evaluación de los criterios de retorno, permiten a muchos deportistas volver a competir con seguridad. En el contexto de atletas como Rodrygo Goes, del Real Madrid, el especialista destacó la importancia de la paciencia y del trabajo en equipo durante el proceso de recuperación.
Asimismo, el doctor Cuesta explicó que esta lesión afecta la estabilidad de la rodilla, especialmente en movimientos bruscos que son comunes en el deporte, como cambios de dirección o saltos. Durante estos movimientos, los atletas pueden experimentar un sonido característico, conocido como ‘crack’, seguido de dolor e inflamación. La mayoría de estas lesiones no ocurren por impactos directos, sino a menudo por incorrectos apoyos o torsiones del pie. Cuesta también mencionó que las mujeres presentan un riesgo mayor de sufrir estas lesiones, debido a factores anatómicos y hormonales, así como diferencias en el control neuromuscular durante actividades físicas.



