Un reciente fallo de la Sala I de la Cámara Federal de Buenos Aires ha colocado la causa por enriquecimiento ilícito contra el fallecido exjuez Norberto Oyarbide y sus supuestos testaferros en una situación crítica, a un paso de la prescripción. Los magistrados Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi revocaron una decisión de primera instancia que mantenía abierta la investigación, señalando que la acción penal está en vías de extinción debido al transcurso del tiempo.
Aunque el tribunal no confirmó el sobreseimiento, orientó al juzgado de origen, actualmente a cargo del juez Julián Ercolini, a solicitar informes al Registro Nacional de Reincidencia para verificar si los imputados incurrieron en nuevos delitos en este periodo. Si los resultados fuesen negativos, el juez deberá seguir las indicaciones de la Cámara y declarar la prescripción de la causa.
La investigación se centra en el enriquecimiento ilícito del exjuez y la posible complicidad de su entorno para ocultar activos. El periodo bajo examen abarca desde 2010 hasta 2017. Dado que Oyarbide dejó su cargo el 7 de abril de 2016, la ley extiende la revisión de sus bienes hasta abril de 2018. Oyarbide falleció el 1º de septiembre de 2021 y, en años recientes, la discusión ha girado en torno a los plazos legales de la causa. La defensa de Claudio Blanco, su viudo, argumentó que el plazo de seis años para perseguir el delito vence a fines de 2023 o en abril de 2024, lo cual fue rechazado por la Justicia al considerar que la solicitud del fiscal Ramiro González interrumpía el tiempo de prescripción.
Los camaristas, no obstante, desestimaron este argumento, aclarando que el Código Penal establece con precisión qué acciones interrumpen los plazos. Bruglia explicó que el pedido de un fiscal no se considera suficiente; debe existir una decisión formal de un juez para citar a los acusados. Al no haber una convocatoria oficial, el tribunal determinó que el tiempo ha expirado. Esta causa se originó a partir de una investigación previa liderada por el fiscal José María Campagnoli, impulsada por publicaciones periodísticas que cuestionaban el estilo de vida de Oyarbide, que contrastaba con su único ingreso declarado ante la Justicia federal.



