La Federación Italiana de Fútbol (FIGC) ha tomado una decisión trascendental en su proceso de reconstrucción. Luego de una sorpresiva salida del Mundial por tercera vez consecutiva, el organismo anunció este sábado la designación de Paolo Maldini como nuevo director deportivo del seleccionado nacional. Este nombramiento no solo simboliza un cambio en la estructura del fútbol italiano, sino que también busca revitalizar a una selección que ha visto caer su prestigio en el ámbito internacional.
Giovanni Malagò, presidente de la FIGC, comunicó que Maldini contará con la colaboración de Leonardo, exjugador brasileño y anterior director deportivo del París Saint-Germain, quien asumirá como asesor en esta nueva etapa. Juntos, tendrán la tarea de definir al nuevo entrenador del equipo, en un contexto donde han surgido especulaciones sobre figuras destacadas como Gianluigi Buffon y Claudio Ranieri. Malagò enfatizó que su objetivo es refundar la estructura deportiva, incorporando personalidades de renombre que tengan la autonomía necesaria para coordinar tanto la selección mayor como las divisiones juveniles.
La llegada de Maldini representa un gran desafío, dado su historial en el deporte. Tras finalizar su carrera como futbolista, el legendario defensor fundó el Miami FC, que actualmente compite en la USL Championship, la segunda división del fútbol estadounidense. Además, entre 2018 y 2023, ocupó el cargo de director deportivo del AC Milan, donde tuvo un impacto notable en la gestión del club. Sin embargo, ahora se enfrenta a la compleja tarea de revitalizar una selección nacional que atraviesa una crisis de resultados.
La Azzurra ha estado ausente en la elite del fútbol mundial desde su última participación en la Copa del Mundo, donde logró consagrarse campeona en 2006. Desde entonces, ha sufrido dos eliminaciones en fase de grupos, en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, y no ha podido superar la ronda de repechaje en tres ocasiones, ante Suecia en 2018, Macedonia del Norte en 2022 y Bosnia en 2026. Este historial es alarmante, ya que Italia podría cumplir al menos 16 años sin participar en el torneo más importante de selecciones.
En los últimos años, varios entrenadores han pasado por el banquillo italiano. Gianpiero Ventura fue el encargado de iniciar el camino hacia Rusia 2018, pero tras la eliminación ante Suecia, fue reemplazado interinamente por Luigi Di Biagio. Posteriormente, Roberto Mancini asumió la dirección del equipo, logrando la Eurocopa en 2021, pero no pudo llevar al equipo al Mundial de Qatar 2022 tras caer en un inesperado cruce ante Macedonia del Norte. La clasificación para 2026 comenzó bajo la dirección de Luciano Spalletti y culminó con Gennaro Gattuso, que fue responsable de la eliminación en los penales ante Bosnia.
La trayectoria de Maldini en Copas del Mundo está marcada por participaciones memorables. Con cuatro ediciones a su haber, fue semifinalista en Italia 1990, subcampeón en Estados Unidos 1994 y alcanzó cuartos de final en Francia 1998. Sin embargo, su participación en Corea-Japón 2002 terminó de manera polémica, con una eliminación en octavos de final. Irónicamente, el defensor no formó parte del plantel que ganó el título en 2006, ya que decidió retirarse de la selección antes de ese torneo.
En 2020, Maldini compartió sus reflexiones sobre las finales perdidas y el dolor por no haber podido disfrutar del título en Alemania. Su experiencia y su conexión emocional con la Nazionale serán fundamentales en su nuevo rol, donde no solo se espera que aporte su conocimiento del deporte, sino también su pasión por el fútbol italiano. La FIGC confía en que su liderazgo será clave para recuperar el prestigio perdido y devolver a Italia a la elite del fútbol mundial.



