La selección de fútbol masculina de Irak ha hecho oficial su solicitud a la FIFA para que se considere un plan alternativo que permita jugar la repesca del Mundial programada para finales de marzo. Esta petición surge en medio de la creciente tensión en Oriente Medio, que ha complicado la preparación del equipo para este crucial encuentro.
El equipo iraquí se medirá al ganador del partido entre Surinam y Bolivia en Monterrey, México, el próximo 31 de marzo, con la esperanza de clasificar para su primera Copa del Mundo desde 1986. Sin embargo, su capacidad de desplazamiento ha sido severamente afectada por la situación actual, tras los recientes ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, lo que ha desatado una ola de inseguridad en la región.
Con el espacio aéreo iraquí cerrado hasta el 1 de abril, varios jugadores que se encuentran en Bagdad no podrán viajar. Además, el entrenador australiano Graham Arnold se encuentra varado en Dubái, manifestando su preocupación: "Estamos luchando para que nuestros jugadores puedan abandonar el país", declaró a medios internacionales. Irak ha rechazado la propuesta de la FIFA de realizar un viaje por carretera prolongado hacia Turquía antes de continuar hacia México, y también enfrenta dificultades con la obtención de visados para el equipo, quienes planeaban entrenar en Houston, Estados Unidos.



