Investigadores han revisado una teoría reciente sobre el papel del deshielo en la Antártida en la lucha contra el cambio climático. Se creía que el hierro liberado por el derretimiento de los glaciares estimularía el crecimiento de fitoplancton, lo que ayudaría a absorber dióxido de carbono, uno de los principales gases de efecto invernadero. Sin embargo, un estudio liderado por expertos de la Universidad Rutgers-New Brunswick ha puesto en duda esta creencia.
Las nuevas mediciones directas indican que la cantidad de hierro que se libera a través del deshielo es considerablemente menor de lo que se había estimado anteriormente. Rob Sherrell, quien dirige el equipo de investigación, destacó que el agua proveniente de las plataformas de hielo en la región austral aporta mucho menos hierro de lo que las simulaciones previas habían sugerido. Este hallazgo, publicado en la revista Communications Earth & Environment, tiene implicaciones significativas para la comprensión de la dinámica de nutrientes en la plataforma antártica.
El estudio no solo desafía las premisas sobre la fertilización natural del océano por el deshielo, sino que también podría reconfigurar los modelos globales sobre cambio climático que proyectaban un océano más eficiente en la captura de carbono. A pesar de las condiciones adversas del Océano Antártico, este sigue siendo esencial para la vida marina, ya que apoya la proliferación de fitoplancton, que a su vez sustenta a diversas especies, desde pingüinos hasta ballenas. La investigación resalta la necesidad de obtener datos más precisos y directos para entender mejor el impacto del deshielo en el ecosistema marino y el clima global.



