Un estudio sin precedentes ha revelado las sorprendentes formas en que las drogas psicodélicas afectan la conectividad del cerebro humano. Este análisis, el más amplio realizado hasta la fecha, ha examinado más de 550 escáneres cerebrales de 267 participantes provenientes de once investigaciones independientes en cinco países y tres continentes. Los hallazgos, publicados en la revista Nature Medicine, identifican patrones comunes en la actividad cerebral tras la administración de sustancias como la psilocibina, el LSD, el DMT (que incluye la ayahuasca) y la mescalina.
La investigación fue llevada a cabo por el Consorcio Psicodélico BOLD, una colaboración internacional que nació en 2021, liderada por Manesh Girn de la Universidad de California en San Francisco, Danilo Bzdok de la Universidad McGill en Canadá y Emmanuel Stamatakis de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido. El estudio se enmarca dentro de un creciente interés por el uso de drogas psicodélicas en contextos clínicos y científicos, a pesar de que los mecanismos exactos detrás de sus efectos en el cerebro aún no están completamente comprendidos. Hasta ahora, las investigaciones anteriores habían mostrado resultados dispares, dificultando una clara comprensión de cómo estas sustancias afectan la conectividad cerebral.
Tradicionalmente, se ha considerado que las áreas cerebrales involucradas en el pensamiento abstracto y la autorreflexión operan de manera independiente de las áreas que procesan la información sensorial, como la visión y la audición. Sin embargo, el reciente estudio ha desafiado esta noción, mostrando que bajo la influencia de drogas psicodélicas, la comunicación entre estos sistemas se intensifica notablemente. En particular, los participantes experimentaron un aumento significativo en la interacción entre la corteza de asociación transmodal, que se encarga del pensamiento, y la corteza sensorial unimodal, que procesa los sentidos.
Manesh Girn, autor principal del estudio, describe este fenómeno como una disolución temporal de las barreras que normalmente separan el pensamiento de la percepción. "Es como si las regiones del cerebro dedicadas a procesos de pensamiento de alto nivel y aquellas encargadas de la percepción sensorial comenzaran a comunicarse de manera inusualmente libre", explica. Esta alteración en la conectividad sugiere que la experiencia psicodélica podría estar reduciendo la distancia entre cómo conceptualizamos el mundo y cómo lo percibimos a través de nuestros sentidos.
Además, el estudio identificó cambios significativos en áreas subcorticales profundas, especialmente en el núcleo caudado y el putamen, que juegan un papel crucial en la coordinación de la percepción y la acción. Estos hallazgos refuerzan la idea de que los efectos de los psicodélicos pueden ser más complejos de lo que se pensaba anteriormente. En contraste con investigaciones previas más limitadas que sugerían un colapso generalizado de las redes cerebrales, los resultados actuales indican que estas drogas no provocan un caos cerebral general, sino que más bien reorganizan la comunicación interna del cerebro de maneras específicas y medibles.
Este avance en la comprensión de los efectos de las drogas psicodélicas llega en un momento en que el interés por las terapias asistidas con estas sustancias está en pleno auge, especialmente en el tratamiento de trastornos como la depresión y el estrés postraumático. A medida que la comunidad científica continúa explorando estas sustancias, el desafío será traducir estos hallazgos en aplicaciones prácticas que puedan beneficiar a aquellos que padecen afecciones mentales, aprovechando el potencial terapéutico de los psicodélicos de manera segura y efectiva.



