La situación en Rosario Central se torna crítica a medida que se acerca el debut del equipo en la Copa Libertadores, programado para el próximo 9 de abril. La preocupación se centra en la figura de Ángel Di María, quien ha sido diagnosticado con una lesión muscular en el aductor izquierdo tras realizarse estudios médicos. Este diagnóstico ha generado una atmósfera de incertidumbre en el club y en el cuerpo técnico, encabezado por Jorge Almirón, ya que no hay información oficial sobre la gravedad de la lesión y su posible impacto en la participación del jugador en el primer encuentro copero contra Independiente del Valle, equipo ecuatoriano que será el rival en este esperado debut.
El contexto de la lesión es particularmente desafiante, dado que ocurrió tras el partido disputado contra Banfield, que se llevó a cabo el 14 de marzo. Entre este encuentro y el comienzo de la Copa Libertadores hay una diferencia de 26 días, lo cual deja a Di María en una carrera contra el tiempo para recuperarse. Según los estándares de recuperación para lesiones musculares similares, el plazo mínimo es de tres semanas, lo que sitúa al jugador en una posición delicada y con poco margen para asegurar su presencia en el debut. Es importante destacar que Di María había estado lidiando con molestias en esa área muscular desde hace más de tres semanas, lo que ha llevado a la atención constante del cuerpo técnico y médico del club.
El pasado martes, después de regresar de la derrota ante Independiente Rivadavia en Mendoza, Di María se sometió a una resonancia magnética que reveló una "lesión muscular pequeña" en el aductor izquierdo. Aunque la gravedad de la lesión no es alta, su inclusión en el primer partido de la Libertadores sigue siendo incierta. Ante esta situación, el cuerpo técnico ha decidido preservarlo para el próximo encuentro frente a Atlético Tucumán, asegurando que no se arriesgarán a agravar la lesión.
El problema físico de Di María tiene su origen en el último entrenamiento previo al clásico contra Newell’s Old Boys, donde sintió una molestia al ejecutar un tiro de esquina. A pesar de la incomodidad, el jugador decidió participar en el partido debido a la importancia del clásico. Tanto el entrenador Jorge Almirón como el propio Di María reconocieron posteriormente que, en circunstancias normales, el jugador no habría estado en la alineación titular si no hubiera sido por la relevancia del choque.
Durante ese partido, Di María tuvo un papel fundamental, anotando el gol que abrió el marcador para Rosario Central. Sin embargo, decidió no ejecutar tiros libres durante el encuentro, lo que evidenció que su condición física no era la mejor. Su ausencia en el partido contra Argentinos Juniors fue el resultado de una decisión prudente del cuerpo técnico, quienes optaron por no arriesgar su estado físico en ese momento.
A pesar de la evolución de sus molestias, Di María fue convocado para el partido contra Banfield, aunque su estado físico no era óptimo. En ese encuentro, jugó 30 minutos y tuvo una participación crucial al contribuir en dos jugadas que llevaron a la victoria del equipo. Sin embargo, en el siguiente partido contra Independiente Rivadavia, generó expectativa sobre su regreso a la titularidad, aunque finalmente ocupó un lugar en el banco de suplentes, lo que dejó en claro que su recuperación aún no estaba completa. La situación de Di María se convierte en un tema central para Rosario Central, que espera contar con su estrella en un momento clave de la temporada.



