La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) está en proceso de desarrollar un nuevo protocolo que permitirá a las ligas profesionales de fútbol organizar un partido por temporada en el extranjero. Este proyecto, que se encuentra en una fase de consulta inicial, busca establecer condiciones claras para la realización de encuentros oficiales fuera del país de origen de cada liga. La propuesta responde a la creciente demanda de clubes y promotores que buscan expandir la visibilidad global de sus competencias, así como a la necesidad de regular adecuadamente este fenómeno que ha cobrado protagonismo en los últimos años.
Desde la creación de un grupo de trabajo hace casi dos años, FIFA ha estado diseñando un borrador normativo que especifica que cada liga de primera división podrá trasladar un único encuentro al extranjero cada temporada. Además, la normativa establece que un país anfitrión no podrá recibir más de cinco partidos organizados por ligas extranjeras en un año. Según informes, esta medida responde a la intención de evitar la concentración de eventos en mercados particularmente atractivos, como el estadounidense, garantizando al mismo tiempo que los beneficios económicos se distribuyan de manera más equitativa entre los diferentes actores del fútbol.
El nuevo protocolo introduce un sistema de autorización escalonada que exige que cualquier solicitud para jugar un partido en el extranjero cuente con la aprobación de varias entidades. Estas incluyen la federación nacional de los clubes involucrados, la confederación correspondiente, la asociación del país anfitrión y su confederación. Solo después de este proceso, la solicitud será revisada por FIFA, que se reserva el derecho de veto sobre las decisiones tomadas. Esta modificación es un cambio significativo en comparación con la normativa vigente desde 2014, que solo permitía a FIFA intervenir en casos de incumplimientos en los procesos formales.
El borrador también estipula que las ligas deben demostrar que los ingresos generados por estos encuentros serán redistribuidos para el beneficio del fútbol local, y que no habrá un impacto negativo en la competencia del país anfitrión. Asimismo, se requiere que se implementen mecanismos que faciliten la asistencia de los aficionados de los equipos involucrados y, cuando sea necesario, compensaciones para quienes deban realizar desplazamientos. Estas medidas buscan no solo proteger la integridad de las ligas locales, sino también garantizar que los aficionados puedan disfrutar de la experiencia de sus equipos en el extranjero.
Uno de los aspectos más importantes que se están considerando es la carga de trabajo de los jugadores y la posibilidad de viajes excesivos. La protección de la Major League Soccer (MLS) y la Federación Estadounidense de Fútbol es vista como un factor crucial por parte de FIFA, dado que el mercado norteamericano es uno de los principales destinos potenciales para estas iniciativas. La organización busca un equilibrio entre la expansión internacional del fútbol y la preservación de la salud y bienestar de los jugadores.
Este nuevo protocolo limita a cinco el número de partidos oficiales que cualquier país puede albergar como sede de ligas extranjeras en cada temporada, con el fin de evitar la saturación de mercados como el estadounidense, que ya recibe una gran cantidad de equipos provenientes de Europa y América Latina. La propuesta surge a raíz de situaciones recientes que pusieron de manifiesto la falta de claridad en la regulación. Durante la última temporada, La Liga de España y la Serie A de Italia anunciaron partidos oficiales en ciudades como Miami y Perth, pero estos encuentros fueron cancelados debido a la oposición de autoridades locales y federativas, lo que evidencia la necesidad urgente de establecer normativas claras y efectivas.



