Franco Colapinto, el joven piloto argentino que se destaca en el mundo de la Fórmula 1, cuenta con un aliado fundamental en su carrera: el psicólogo deportivo Gustavo Ruiz. Con una trayectoria que se remonta a los doce años, Ruiz ha sido una figura esencial en el desarrollo emocional y profesional del corredor del equipo Alpine. Su trabajo no solo se limita a las charlas post-carrera, sino que abarca un acompañamiento integral que considera el contexto personal y profesional del piloto.
Gustavo Ruiz, un profesional discreto pero altamente capacitado, también colabora con otros destacados competidores en diversas disciplinas del automovilismo. Entre sus clientes se encuentran los hermanos Benavides, campeones del Rally Dakar, y Juan Manuel Grigera, un joven que promete brillar en el Mundial de Rally. Esta experiencia variada le permite abordar los desafíos emocionales que enfrentan los pilotos en un entorno tan competitivo y exigente.
En el marco del debut del equipo Alpha 54 Racing en la Fórmula 4 Italiana en Misano, Ruiz ofreció detalles sobre su metodología de trabajo. En su enfoque, la contención emocional juega un rol crucial, especialmente para los jóvenes que se enfrentan a la presión del desarraigo y los retos económicos que implica competir en el extranjero. “Es un proceso a largo plazo con metas a corto plazo”, señala, destacando la necesidad de evaluar cómo los pilotos manejan la frustración y la ansiedad en un entorno tan desafiante.
El psicólogo enfatiza que el apoyo familiar es esencial en este proceso. “La contención emocional es clave”, afirma, señalando que es fundamental abordar tanto la vida personal como la deportiva de los pilotos. La combinación de estos aspectos permite que el atleta no solo se enfoque en su rendimiento, sino que también cuente con un sólido soporte en su vida cotidiana, algo que se vuelve inestimable en momentos de crisis o tras un mal resultado.
A pesar de su agenda repleta, que incluye más de diez pilotos, Ruiz se adapta a las necesidades de cada uno, utilizando herramientas como llamadas y videollamadas para brindar el apoyo necesario en cada competencia. “Los fines de semana son intensos y no tengo horarios fijos”, comenta. La presión de las carreras, especialmente en eventos como el Rally, donde las decisiones deben tomarse rápidamente, demanda un acompañamiento constante que Ruiz intenta proporcionar a sus deportistas, independientemente de la distancia.
El proceso de acompañamiento a largo plazo que establece Ruiz tiene como objetivo mantener un equilibrio emocional en los pilotos, permitiéndoles enfrentar los desafíos del automovilismo con mayor resiliencia. “A través de un trabajo serio y comprometido, buscamos que el piloto no solo mejore en su rendimiento deportivo, sino también en su desarrollo personal”, concluye. En un mundo donde la velocidad y la competencia son la norma, el enfoque psicológico se convierte en un pilar esencial para el crecimiento y el éxito de los jóvenes talentos del automovilismo argentino.



