Juan Manuel Culotta llegó a la Justicia después de un recorrido atravesado por el deporte, la vida universitaria y el regreso de la democracia. De chico quería jugar al fútbol, pero su padre, Jorge Culotta, ingeniero y jugador de Pucará —el equipo que venció a Irlanda en 1952—, lo convenció de probar con el rugby.
Culotta sostiene que ese deporte le dejó aprendizajes que todavía aplica en su trabajo: resistir los golpes, volver a empezar y colaborar para que otro pueda destacarse. En un principio también había elegido otro camino profesional: comenzó a estudiar Agronomía, atraído por el campo y la vida al aire libre. Sin embargo, su participación en el centro de estudiantes y el retorno de la democracia despertaron su interés por la actividad pública.
En 1984 decidió cambiar de carrera y empezó a estudiar Derecho. Dos años más tarde ingresó como meritorio a Tribunales y, desde entonces, avanzó por los distintos escalones de la carrera judicial. En 2006 asumió al frente del Juzgado Federal de Tres de Febrero.
En una entrevista dedicada a repasar su trayectoria, sus intereses y los dilemas de la función judicial, Culotta también se refirió a la disputa por el rumbo del Poder Judicial. Como candidato al Consejo de la Magistratura por Compromiso Judicial, cuestionó el uso de denuncias contra jueces como mecanismo de presión, reclamó concursos más ágiles y planteó la necesidad de reducir la influencia de la política dentro del organismo.
Su historia combina una formación ligada al rugby y al ámbito universitario con una carrera desarrollada durante más de dos décadas en los tribunales. Desde esa experiencia, Culotta presenta sus propuestas para el Consejo de la Magistratura y vincula su mirada sobre la Justicia con los valores que, según explica, incorporó durante sus primeros años en el deporte.



