En una carta titulada “Sin grietas”, Ricardo Olaviaga destacó la actitud de los argentinos que, pese a la lluvia, caminaron hacia Luján. Según las estimaciones mencionadas por el lector, fueron alrededor de dos millones de personas. Olaviaga señaló que, a pesar del cansancio y las condiciones climáticas, los peregrinos mostraban alegría y compartían un mismo propósito: pedir por alguien o por algo y agradecer. A partir de esa experiencia, sostuvo que no observó “ni grieta ni odios”, sino un objetivo común.

El lector también comparó esa escena con el acompañamiento a la selección argentina de fútbol. En esos momentos, planteó, dejan de lado las diferencias entre hinchas de Boca y River para reunirse detrás de un mismo deseo: que la Argentina gane un partido o un campeonato. Para Olaviaga, ese sentimiento debería extenderse al conjunto de la sociedad, incluso cuando los ciudadanos eligen partidos distintos en las elecciones. Además, pidió a los dirigentes que resulten electos que gobiernen con idoneidad y “honestidad total”.

Por su parte, Carlos E. Echagüe cuestionó las últimas declaraciones del arzobispo de Buenos Aires y consideró que fueron “muy desafortunadas”. En su opinión, la prudencia política indica que no sería el momento para formular ese tipo de expresiones. Echagüe afirmó que los fieles concurren a la Iglesia en busca de alimento espiritual a través del Evangelio y los sacramentos, y reclamó una institución que priorice la reconciliación y la paz por encima de las divisiones humanas. También advirtió que, cuando las palabras se convierten en opinión pública, la comunidad puede fracturarse y algunos fieles sentirse excluidos o desatendidos en sus necesidades de fe.