El defensor neozelandés Tim Payne ha experimentado un notable ascenso en su popularidad, impulsado por una original campaña de un influencer argentino. En cuestión de días, su cuenta de Instagram pasó de tener menos de cinco mil seguidores a alcanzar la impresionante cifra de 2,5 millones, convirtiéndose en uno de los fenómenos virales más destacados de la previa al Mundial de Fútbol 2026. Esta transformación ha capturado la atención de aficionados al deporte en todo el mundo, especialmente en el contexto de la creciente influencia de las redes sociales en el ámbito deportivo.
El próximo 2 de junio, Payne se presentará en el Inter Miami CF Stadium para disputar un amistoso con la selección neozelandesa frente a Haití, en lo que es considerado una preparación clave antes de la Copa del Mundo. La franquicia de la MLS no tardó en promocionar su participación, utilizando sus plataformas digitales para invitar a los fanáticos a presenciar el talento del defensor. El mensaje en redes sociales, que invita a los seguidores a “ver a TIM PAYNE jugar antes del Mundial”, no solo destaca su inminente aparición, sino que también refleja el impacto que ha tenido la campaña en su trayectoria.
La historia de Payne comenzó a gestarse días antes del inicio del Mundial, cuando el influencer argentino Valen Scarsini, conocido como Elscarso, lanzó un reto a sus seguidores. Su propuesta era sencilla pero audaz: elegir al futbolista menos conocido del torneo y convertirlo en una figura mediática a través de las redes sociales. Tras analizar a los jugadores de las 48 selecciones clasificadas, Scarsini identificó a Payne, quien en ese momento contaba con solo 4.715 seguidores en Instagram. Lo que siguió fue una reacción en cadena que llevó a miles de personas a seguir al defensor, comentar sus publicaciones y compartir contenido relacionado con él.
La viralización de la campaña fue sorprendente. En pocas horas, la cuenta de Payne superó los 600.000 seguidores, y en menos de una semana alcanzó los 1,5 millones. Este fenómeno no solo se limitó a Argentina, sino que se extendió a otros países, lo que demuestra el poder de las redes sociales para conectar a personas de diversas nacionalidades en torno a un interés común: el fútbol. La propuesta de Scarsini no solo unió a los seguidores de diferentes selecciones, sino que también generó un sentido de comunidad entre aquellos que apoyan a un jugador menos conocido, brindándole visibilidad en el escenario internacional.
El enfoque de la campaña se basó en una consigna que resonó entre los usuarios: “¿Qué pasaría si hubiera un jugador que nos una a todos?”. Esta idea, combinada con la creciente popularidad de Scarsini en TikTok e Instagram, permitió que la propuesta se expandiera rápidamente. Con casi 700.000 seguidores en TikTok, su capacidad para movilizar a una audiencia habituada a participar en desafíos colectivos fue fundamental para el éxito de la iniciativa.
La historia de Tim Payne es un claro ejemplo de cómo el deporte y las redes sociales pueden entrelazarse de maneras inesperadas, transformando la carrera de un jugador en un fenómeno viral. A medida que se acerca el Mundial, su trayectoria será seguida de cerca no solo por su desempeño en el campo, sino también por la comunidad de seguidores que ha crecido a su alrededor. Payne ahora no es solo un defensor de Nueva Zelanda, sino un símbolo de cómo el apoyo digital puede elevar a un atleta hacia nuevas alturas en el mundo del fútbol.


