En el marco de la próxima Copa del Mundo de fútbol 2026, que se celebrará en parte en México, un reciente estudio ha puesto de manifiesto la compleja relación que los aficionados tienen con su selección nacional. Aunque la mayoría de los encuestados expresa el deseo ferviente de que el equipo mexicano se consagre campeón, la confianza en su capacidad para lograrlo es notablemente baja. Este fenómeno refleja no solo el anhelo por un triunfo, sino también una cautela que parece estar profundamente arraigada en la cultura futbolística del país.
El estudio, titulado ‘Pasión por el fútbol: percepción y pronóstico del torneo más esperado’, fue realizado por el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México (UVM). Este sondeo revela que un 59 % de los participantes desea que la selección mexicana se lleve el título mundial, no obstante, solo un 16 % cree que realmente tienen posibilidades de conseguirlo. Este contraste entre el deseo y la expectativa realista plantea un escenario donde la esperanza y la duda coexisten, lo que podría tener implicancias en la forma en que se vive el torneo.
En términos de pronósticos, la encuesta muestra que un 28 % de los encuestados anticipa que el equipo se quedará en octavos de final, mientras que un 20 % confía en que alcanzarán el codiciado quinto partido. Sin embargo, los porcentajes que consideran posible que México llegue a las semifinales o la final son considerablemente bajos, alcanzando apenas un 15 %. Este panorama sugiere que, a pesar del fervor por el torneo, hay un reconocimiento de las limitaciones históricas de la selección en competencias internacionales, lo que podría influir en la forma en que los aficionados se preparan para el evento.
A pesar de la incertidumbre en torno a los resultados deportivos, el estudio también destaca un importante respaldo emocional hacia la Copa del Mundo. Un impresionante 87 % de los encuestados considera que el torneo es un evento de gran relevancia, y un 66 % lo califica como la competencia deportiva más significativa. Además, un 84 % de los mexicanos opina que el Mundial fortalece la identidad nacional, lo que indica que el fútbol trasciende lo meramente competitivo y se convierte en un símbolo de unidad y orgullo nacional.
El análisis también revela que el fútbol se presenta como un factor de convivencia social. La mayoría de los encuestados siente que el Mundial es una oportunidad para reunirse con amigos y familiares, con un 91 % afirmando que el torneo fomenta la socialización. Asimismo, un 90 % de los participantes indica que siente orgullo cuando la selección gana, lo que demuestra que, más allá de los resultados, el evento es una celebración que une a la sociedad mexicana.
En cuanto a la visualización del torneo, el interés se eleva significativamente cuando juega la selección nacional. Un 62 % de los encuestados asegura que seguirá todos los partidos de México, una cifra que asciende al 70 % entre hombres, mientras que desciende al 56 % entre mujeres. Esto pone de relieve la relevancia del equipo nacional en la cultura futbolística del país, así como la diferencia de patrones de consumo entre géneros durante el evento.
Por último, el impacto económico del torneo también se hace evidente en las expectativas de consumo. La encuesta indica que un 72 % de los mexicanos planea gastar más en alimentos y bebidas durante el Mundial. A su vez, un 82 % considera probable consumir comida chatarra y un 58 % planea ingerir cerveza o alcohol, lo que podría significar un aumento notable en la actividad económica en sectores como la gastronomía y el entretenimiento. Estos resultados sugieren que, a pesar de las dudas sobre el rendimiento del equipo, el Mundial se perfila como una ocasión para la celebración y el consumo en el país.



