El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha comenzado la semana con una notable compra de divisas en el mercado oficial, adquiriendo este lunes 22 de junio un total de u$s50 millones. Esta acción, aunque se enmarca en un contexto de creciente presión cambiaria, marca un alivio parcial tras varias jornadas de descenso en las reservas. Con esta compra, el saldo acumulado en lo que va del mes alcanza los u$s1.156 millones, un aporte significativo en un momento en que la estabilidad económica es crucial.
En términos más amplios, las compras netas de divisas del BCRA hasta este momento en 2026 han llegado a u$s10.903 millones. Este monto supera el objetivo anual fijado en u$s10.000 millones, lo que sugiere que la autoridad monetaria está cumpliendo con sus metas de acumulación de reservas. Sin embargo, es importante destacar que la dinámica en junio ha mostrado una desaceleración notable en comparación con los meses anteriores, lo que indica que el BCRA está adoptando un enfoque más cauteloso en sus intervenciones, buscando equilibrar el mercado sin ejercer una presión excesiva.
Asimismo, las reservas internacionales brutas del país incrementaron en u$s139 millones, alcanzando un total de u$s47.507 millones, y revirtiendo una racha de cuatro jornadas consecutivas de descenso. Este incremento se produce a pesar de la baja en el precio del oro, que retrocedió un 1%, y de la volatilidad de las principales monedas en la canasta del DEG, donde el euro se depreció un 0,40% frente al dólar, mientras que otras monedas como la libra y el yen mostraron comportamientos mixtos.
La reciente compra de divisas por parte del BCRA ha enviado dos mensajes importantes al mercado. Por un lado, la recuperación de las reservas proporciona un respiro tras una semana marcada por la caída. Por otro lado, la moderación en las compras indica que la entidad está priorizando una estrategia más sutil, buscando acumular divisas sin incrementar la demanda que podría desestabilizar el mercado oficial.
Analistas de Portfolio Personal Inversiones (PPI) han señalado que esta desaceleración en las compras es una señal de que el BCRA se siente más cómodo con el sobrecumplimiento de su meta de acumulación. Sin embargo, también están atentos a no añadir presión en un mercado que ha visto un aumento en la demanda privada y una reducción en la oferta de divisas. Durante junio, el BCRA ha estado comprando aproximadamente el 17,3% del volumen total operado, lo que representa una caída respecto al 31,1% en abril y el 30,1% en mayo, reflejando así un cambio en la estrategia de intervención.
En el ámbito cambiario, el dólar mayorista cerró prácticamente sin cambios, con un leve incremento del 0,03%, alcanzando un valor de $1.461,5 para la venta. Esta cotización se encuentra un 17,58% por debajo del límite superior de la banda cambiaria, fijado en $1.742,24, lo que sugiere una distancia amplia pero menor a la observada en gran parte de mayo. Sin embargo, la presión se ha trasladado a los dólares alternativos, donde el MEP registró un aumento del 0,50% y el contado con liquidación (CCL) saltó un 2,60%, cerrando en $1.528,41.
A medida que el BCRA navega por este complejo panorama cambiario, la estrategia de intervenciones moderadas parece ser una respuesta a las condiciones del mercado actual. Con una mayor atención a la dinámica de oferta y demanda, la entidad busca no solo estabilizar las reservas, sino también mantener un equilibrio en el mercado de divisas que permita prevenir futuros desajustes económicos.



