En un reciente informe, Amnistía Internacional (AI) ha alertado sobre una alarmante tendencia en Arabia Saudí, donde las autoridades están llevando a cabo detenciones de turistas y peregrinos extranjeros debido a su actividad en redes sociales. Esta situación se ha vuelto cada vez más preocupante, ya que los visitantes pueden enfrentar juicios injustos y condenas de prisión prolongadas por publicaciones realizadas incluso antes de ingresar al país. La organización ha documentado al menos nueve casos de arrestos entre julio de 2022 y finales de 2025, lo que refleja una violación significativa de los derechos humanos y la libertad de expresión en el reino del Golfo Pérsico.
El informe destaca que cuatro de las personas detenidas estaban en Arabia Saudí con el objetivo de realizar peregrinaciones islámicas, mientras que las otras cinco viajaban por motivos turísticos o familiares. Esta represión contrasta notablemente con los esfuerzos del gobierno saudí por atraer a 150 millones de visitantes para 2030, como parte de su ambicioso programa Vision 2030, diseñado para diversificar la economía del país y proyectar una imagen de apertura al mundo. Sin embargo, a medida que el reino se esfuerza por presentarse como un destino turístico atractivo, las medidas represivas contra la libertad de expresión arrojan una sombra sobre sus intenciones.
Bissan Fakih, responsable de la campaña para Oriente Medio y el Norte de África de AI, subrayó la paradoja de que, mientras Arabia Saudí se promociona como un lugar acogedor para el turismo, al mismo tiempo castiga a aquellos que ejercen su derecho a expresarse libremente. Las detenciones de turistas han ocurrido no solo a su llegada al país, sino también durante su estancia y en el momento de intentar salir del reino, lo que genera un clima de miedo y desconfianza entre los potenciales visitantes.
Las organizaciones de derechos humanos, como ALQST, han recopilado testimonios de los detenidos, quienes han enfrentado interrogatorios sobre su actividad en internet y han sido sometidos a detenciones arbitrarias prolongadas, juicios injustos y demoras en el acceso a la asistencia consular. Además, el informe denuncia el uso de prácticas coercitivas, como la firma de documentos en árabe sin comprensión del contenido, golpizas por parte de los guardias y restricciones severas en las comunicaciones, lo que agrava aún más la situación de estos individuos.
Los motivos de los arrestos son variados, abarcando desde publicaciones críticas a la monarquía saudí realizadas años antes en el extranjero, hasta contenidos aparentemente inocuos en plataformas como TikTok o cánticos religiosos grabados durante las peregrinaciones. Esta represión revela un enfoque severo por parte de las autoridades saudíes hacia cualquier forma de disidencia, real o percibida, lo que pone de manifiesto un ambiente de intolerancia hacia la libertad de expresión.
A pesar de que algunos detenidos han sido liberados tras meses de encarcelamiento sin cargos concretos, otros continúan cumpliendo penas que alcanzan hasta cinco años de prisión. AI y ALQST advierten que el número real de turistas arrestados podría ser aún mayor, ya que muchas de estas situaciones solo se hacen públicas una vez que los detenidos logran salir del país y compartir sus experiencias. Ante este contexto, ambas organizaciones han instado a los gobiernos de todo el mundo a actualizar sus recomendaciones de viaje a Arabia Saudí, para que los viajeros estén debidamente informados sobre los riesgos que implican visitar el país, especialmente en lo que respecta a la libertad de expresión.



