A pocos días de su crucial encuentro contra México en la fase de grupos del Mundial 2026, la selección de Corea del Sur ha decidido interrumpir las interacciones con los medios de comunicación de su país. Esta decisión implica la cancelación de conferencias de prensa y entrevistas individuales, lo que se ha interpretado como una medida de protesta ante las críticas dirigidas a su capitán, Son Heung-min, quien es considerado la figura más destacada del equipo.

El origen de esta controversia se remonta a un incidente ocurrido durante el primer entrenamiento del equipo en Guadalajara, donde un micrófono abierto expuso comentarios despectivos de dos periodistas surcoreanos sobre Son. En plena transmisión en vivo, los comunicadores se burlaron de la situación del delantero con respecto a su servicio militar, eludiendo sus obligaciones tras haber obtenido la medalla de oro en los Juegos Asiáticos de 2018. Estas declaraciones, que no estaban destinadas a ser escuchadas por el público, desataron un fuerte malestar entre los jugadores y el cuerpo técnico del seleccionado.

Los periodistas criticaron abiertamente la actitud de Son, cuestionando su desempeño y comparándolo con un líder militar. "¿Por qué el capitán corre como si estuviera al mando de un regimiento?", se preguntaron los periodistas, quienes continuaron con comentarios despectivos sobre su situación militar. La indignación por estos juicios provocó una reacción inmediata de los futbolistas, quienes decidieron no participar en las ruedas de prensa programadas, mostrando un gesto de solidaridad hacia su compañero.

La respuesta de la Asociación Coreana de Fútbol (KFA) fue contundente. La entidad no solo exigió una disculpa pública a los responsables de los comentarios, sino que también advirtió que si no se retractaban, el veto a la prensa se mantendría durante el resto del torneo. En un comunicado oficial, la KFA lamentó los "comentarios inapropiados" realizados durante el entrenamiento, evidenciando su postura firme en defensa del equipo y de su capitán.

El escándalo ha llevado a un cambio en la jefatura de prensa de la delegación surcoreana, con nuevos responsables que se han acercado a Son para disculparse. Aunque el jugador aceptó las disculpas, la incertidumbre persiste respecto a si levantará el boicot que actualmente afecta las relaciones con los medios. Este conflicto pone en evidencia las tensiones que pueden surgir en situaciones de alta presión como un Mundial, donde la opinión pública y el rendimiento del equipo están en el centro de atención.

Mientras tanto, el equipo realizó su entrenamiento a puertas cerradas, una medida que resalta la tensión interna en el plantel. Se espera que el entrenador Hong Myung-bo ofrezca declaraciones a los medios internacionales en la próxima jornada, lo que podría arrojar más luz sobre la situación actual del equipo y su enfoque para el partido decisivo contra México. La presión está en aumento, y la manera en que el equipo gestione este conflicto podría influir no solo en su desempeño en el torneo, sino también en la dinámica entre los jugadores y la prensa.