La trayectoria de Lionel Messi es presentada como el resultado de una constancia sostenida y de un deseo persistente de alcanzar la excelencia. En una carta, Fernando Miguel Chain destaca que la fuerza de ese anhelo se reflejó tanto en la mente como en las piernas del futbolista, y que aquello que suele definirse como habilidad estuvo alimentado por esa voluntad de superación.
El autor recuerda que, desde chico, Messi soñaba con ser el mejor jugador del mundo y consagrarse campeón con la Selección argentina. También señala que el capitán logró sobreponerse a las críticas y a los fracasos deportivos, incluso a los cuestionamientos de quienes lo calificaban de “pecho frío”. Para Chain, su recorrido internacional y el nivel de fútbol que desplegó hacen difícil encontrar un adjetivo que lo describa, al punto de mencionar que, a los 39 años, logró coronarse subcampeón mundial.
La carta también reconoce el trabajo del equipo que Messi capitaneó y del cuerpo técnico encabezado por Lionel Scaloni. “Nos hicieron y hacen sentir orgullosos de ser argentinos”, afirma Chain, quien considera que ese sentimiento representa otro desafío importante. En otra reflexión posterior al Mundial, se destaca además que, durante poco más de un mes, la actuación de la Selección permitió recuperar una sensación de unidad que parecía perdida: mientras el equipo jugaba, las diferencias políticas, sociales y personales quedaban relegadas y todos compartían los mismos goles, las mismas preocupaciones y el mismo deseo.



